El hombre de enfrente
Tiene que ver con yo mismista. Perpetrado por Daikrieg el 8-09-2010 – Han dicho 5 cosasEs Francisco Rodríguez, uno de esos Franciscos a los que con sólo verlos nadie pregunta si se les puede llamar Paco. Ni Fran. Es todo un Francisco, un Don Francisco, si tuviera alumnos o empleados. Se nota que es de buena familia, tiene ese porte de español de los de antes, como si lo hubieran sacado de una película de Buñuel y lo hubieran coloreado. Viste con clase hasta el batín, pero su pinta, su cara, es de ver y olvidar. Muy típica.
Cada lunes y cada jueves saca sus dos bolsas de basura al rellano, la gris de la basura normal y la blanca del reciclaje. En eso no falla: siempre dos bolsas, siempre esos dos días. Muchas veces coincidimos en el rellano mientras él está sacando sus dos bolsas, “hay que salvar el planeta”, decía al principio, con una de esas sonrisas que parecen aprendidas, no naturales. No es de los que te cuenta su vida en el pasillo, eso se agradece.
Le gusta el pescado fresco; cada miércoles come pescado a la plancha, y se nota que es fresco, en el patio no huele a otra cosa. Al principio me molestaba, pero, la verdad, huele siempre tan bien que dejó de importarme. No sé quién es su pescadero, ni dónde hace la compra, pero me gustaría. Tenía que haberle preguntado.
En las reuniones de vecinos, cuando va, siempre vota lo que vota la mayoría, y casi nunca dice nada. Durante su presidencia de turno de la comunidad no ocurrió nada, así que tampoco se puede decir mucho más. Estuvo casado, con dos hijas. Su mujer se las llevó hace tiempo con ella, creo que era italiana. Aquello fue sonado, por cierto.
-Entonces, ¿eso es todo?
-Sí, tampoco puedo decirle mucho más, no teníamos una relación muy estrecha. Ya sabe, por cómo era y eso… Válgame el cielo, aún no me lo puedo creer. Ya sé que es lo que se dice siempre, es muy… de vecina, pero… vaya. ¿Cuántos me ha dicho?
-Siete que sepamos. En Madrid están haciendo análisis todavía, puede que haya más.
-Virgen Santa. Y una que pensaba que estas cosas no pasaban aquí.
-Pues ya lo ve, señora. Pero puede estar tranquila, hacemos nuestro trabajo lo mejor que podemos.
-Ya… eso no me deja muy tranquila, la verdad. En fin, buenos días.
-Buenos días.
…
Tenía que haberle preguntado dónde compraba el pescado.
Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
Enviar a menéame
Links a este post








