series

Puntos de vista

Tiene que ver con citas, series. Perpetrado por Daikrieg el 22-10-2009 – ¡Vamos, di algo!

Agente del FBI, en una prisión alemana:

- Hay un montón de fantasmas aquí. ¿No es aquí donde Sophie Scholl y el resto de los Rosa Blanca, el grupo de resistencia nazi fueron ejecutados?

Agente del gobierno alemán:

- Si no me equivoco, su país erradicó a su población indígena india y practicó la esclavitud institucionalizada durante más de 250 años.

Esta es una pequeña muestra de Flashforward, serie que no puedo dejar de recomendaros, no tanto por su argumento, ni por su desarrollo, sino por los increíblemente buenos diálogos que se mantienen en sus episodios. Además, para los que odiéis los subtítulos, la están dando en español en Cuatro con sólo una semana de retraso.

¡Saludos!

Compartir en FacebookCompartir en Facebook Enviar a TwitterCompartir en Twitter Menéame Enviar a menéame Buscar enlaces a esta noticia en TechnoratiLinks a este post

Nadie ha dicho nada »

Caprica, la vuelta de tuerca a Battlestar Galactica

Tiene que ver con obsesiones, series. Perpetrado por Daikrieg el 28-05-2009 – Han dicho 2 cosas

Caprica. La versión galáctica de Capricornio (también están Tauron, Picon, Geminon, etc.). Por fin, entre falta de tiempo y falta de información, he conseguido ver el piloto de este spin-off (¿se llaman así?) de Battlestar Galactica, probablemente una de las mejores series que he visto en mi vida, si no la mejor.

Por un lado esperando otra grandiosa historia y por otro con la inevitable sensación de que ojalá no hayan aprovechado el tirón de Galactica para seguir ganando dinero, empecé a verlo. Y no me decepcionó nada, no señor. Como era de esperar.

La portada del DVD, con mucha gente con cara de estreñidos

La acción de Caprica toma lugar 58 años antes de que se desarrollen los acontecimientos de Galactica (por supuesto, cuando hablo de Galactica, me refiero a la nueva serie de 2004, no a la original de 1978, por si hay algún despistado por ahí), 58 años antes de la caída, y arranca con la historia de dos familias, la Graystone y la Adams, capricanos unos y tauronianos otros. Bueno, los gentilicios en español tengo la licencia de inventármelos. El piloto, sin dar demasiados detalles para los que lo quieran ver, sitúa al espectador en los momentos previos a la creación definitiva de los cylon, los cuales luego provocarían que tuviéramos 4 enormes temporadas de entretenimiento. Por cierto: durante el capítulo se desvela el origen de la palabra Cylon, bastante patético para mi gusto: Cybernetic Life-Form Node. En realidad, en buena lógica, de ahí se deberían haber llamado Cylfon, pero eso sonaba demasiado a teléfono móvil de última generación, así que lo dejarían en cylon. Vamos, digo yo.

El piloto no defrauda nada a los que ya estamos acostumbrados a la buena ciencia ficción de los productores de Battlestar Galactica: la sociedad, la ciencia, la religión, y sus múltiples desencuentros y confrontaciones son el eje central de la historia, con las correspondientes, eso sí, licencias tecnológicas de turno. Al menos lo han llamado “Procesador metacognitivo” y no “Cerebro positrónico”, que ya está un poco quemado. Aunque no todo es ficción: baste ver los aerogeneradores que aparecen a las afueras de las instalaciones de investigación, los coches o el monorraíl. En este   primer capítulo se empieza a adivinar de dónde han salido muchas cosas de la trama de Galactica, y los cabos se empiezan a atar, pero no hay tiempo de pensar mucho porque no debemos perdernos ni un detalle, por si acaso luego nos engañan y lo que parecía una cosa se convierte en otra.

Las diferencias entre las colonias es uno de los puntos que más me ha gustado que retomen. El desprecio de muchos capricanos a los tauronianos ya lo conocíamos, pero no sabíamos tanto de éstos últimos. Su cultura, su idioma, su manera de ver la vida comienzan a dibujarse con más claridad, anticipando lo que promete ser una serie llena de intrigas políticas, religiosas, y, en menor medida, galácticas. Que es lo que siempre me ha gustado de la ciencia ficción de verdad. Los tauronianos, por cierto, recuerdan mucho a italianos y a sus, digamos, asociaciones organizadas. De la humanidad quemada, diezmada, y sometida a presiones límite que habíamos conocido en la serie pasamos aquí a una civilización en su apogeo, en la que los límites entre lo divino y lo humano, lo real y lo ilusorio, cada vez están menos definidos. Los edificios sustituyen a las naves, pero las historias de verdad, permanecen.

Así que ahora sólo queda esperar a que continúe, esperar que no defraude (el listón marcado por su predecesora está muy alto), y de nuevo animar a todos los que no hayáis disfrutado de esa obra maestra de la televisión como es Battlestar Galactica, a que le deis una oportunidad. A poder ser, como siempre, en versión original subtitulada.

¡Saludos!

Compartir en FacebookCompartir en Facebook Enviar a TwitterCompartir en Twitter Menéame Enviar a menéame Buscar enlaces a esta noticia en TechnoratiLinks a este post

Han dicho 2 cosas »

Life on Mars, series de calidad

Tiene que ver con series. Perpetrado por Daikrieg el 14-06-2008 – ¡Vamos, di algo!

… pero como siempre, mejor en versión original. Si hubiera tenido que basar mi experiencia en la versión pobremente traducida que se emite en una de las filiales digitales de Antena 3, no recuerdo ahora mismo cuál, el contenido de esta entrada sería radicalmente distinto. Afortunadamente, bittorrent y rapidshare se apiadan de los que, como yo, seguimos prefiriendo la interpretación completa del personaje que resignarse a escuchar siempre las cuatro mismas voces, planas y sin emoción.

Una vez aclarado esto, hablemos de lo que importa. El punto de partida de la serie es bien sencillo: Un policía  (Sam Tyler, interpretado por John Simm) del Manchester actual sufre un accidente (hablando con propiedad, lo arrolla un coche) y se despierta treinta años en el pasado. Conserva su personalidad y su puesto de trabajo, pero ahí acaba todo. Caras nuevas, métodos policiales nuevos (y, en general, poco ortodoxos), y una coyuntura totalmente distinta a la que estaba acostumbrado. Sam no sabe si está muerto, en coma o ha viajado en el tiempo, como proclama en la intro, pero debe enfrentarse a una realidad nueva mientras trata de averiguar qué ha ocurrido y cómo puede volver a su época.

Alguno pensará vaya gilipollez de argumento, y no le culpo, ya que es precisamente lo que pensé yo: en la era de las series en que vivimos ya las ideas se acaban y hay que tirar por nuevos derroteros. Pero qué va, hoygan. Más allá del inevitable choque cultural (las caras y reacciones de la gente de la época cuando les habla de teléfonos móviles, ordenadores, o protocolos de actuación policial son dignas), la ambientación está impecablemente conseguida (no tuve la oportunidad de visitar Manchester en los 70 -principalmente porque no había nacido-, pero todo parece indicar que pudo haber sido bastante parecida), en un estilo que me recuerda a los primeros episodios de Cuéntame, pero a la inglesa; y sobre todo, la serie tiene a uno de los mejores personajes de todas las series que he visto en mucho tiempo: El inspector jefe Gene Hunt (Philip Glenister).

Sam Tyler y Gene Hunt

Tyler y Hunt, en una imagen rapiñada de algún sitio de internet

Descrito por Sam Tyler en uno de los últimos capítulos como un cuarentón con sobrepeso, nicotinoso, homófobo y casi alcohólico crónico con complejo de superioridad y una obsesión insana con los lazos masculinos, DCI Hunt responde a esta sarta de epítetos con un lo dices como si fuera algo malo. Un personaje al que, reitero, hay que verlo y oírlo en versión original, con su genuino acento cuasi gutural de Manchester, y no con el neutro inexpresivo al que se ven condenadas todas las producciones internacionales cuando pasan por el aro del doblaje (¿y por qué para esta serie no cogieron unos dobladores de Sevilla? ¿O de la Mancha profunda?). Sucio, dantesco, machista, encarna los valores contrarios a los que cabría esperar de un policía (mientras que Tyler se comporta como el angelito que nunca ha roto un plato y que solo quiere el bien y la justicia para todos), pero conforme avanza la serie se va rascando en la corteza de su personaje y se revela como más profundo y honrado de lo que podría parecer a primera vista. Sin embargo, e injustamente, el premio BAFTA que se llevó la serie fue a parar a manos del protagonista, mucho menos carismático. Cosas de críticos, y de lo que se quejan la mayoría de los seguidores de la serie a lo largo y ancho de internet. A mí, como a todos los que comentan en subdivx, de donde me descargo los subtítulos para esta serie, me encanta Hunt.

La recomiendo sin dudas a los que les gusten, aunque sea mínimamente las series de policías, a los que les gusten las series inglesas, y a los que les gusten las series que son capaces de hacer que un capítulo de una hora entera pase volado. Y recordad: versión original. Lo agradeceréis. Por cierto, el nombre de la serie deriva de la canción, de David Bowie, que Sam estaba escuchando en el momento del accidente: Life on Mars. Disfrutadla.

¡Saludos!

Compartir en FacebookCompartir en Facebook Enviar a TwitterCompartir en Twitter Menéame Enviar a menéame Buscar enlaces a esta noticia en TechnoratiLinks a este post

Nadie ha dicho nada »

Ha vuelto Galactica

Tiene que ver con frikadas, mítico, series. Perpetrado por Daikrieg el 8-04-2008 – ¡Vamos, di algo!

Tras el bajón inducido por el final prematuro de Lost, Prison Break, y en general todas las series americanas debido a la maldita huelga de guionistas, se quedaba uno temiendo que le hubieran dejado sin series. Que tuviera uno que volver a ver la tele, o cometer cualquier otro acto igualmente execrable. Pero, afortunadamente, los que mandan en el mundo han decidido liberarnos del tedio, y ha regresado, tras dejarnos en vilo al final de su última temporada, una de las mejores series del momento: Battlestar Galactica (Se empieza a descargar aquí).

Galactica Last Supper

La última cena, con los personajes de la serie. Muy apropiado,
dada la enorme importancia de la religión en la serie.

Y diréis: oh, otra serie de naves espaciales, otro Star Trek, otro Babylon 5. Pues no. Hay naves espaciales, sí, y hay alienígenas (aunque tienen el mismo aspecto que los humanos, así que en efectos especiales ahí se ahorraron un pico), pero eso son sólo elementos secundarios. Battlestar Galactica es una serie de Ciencia Ficción. Con la C y la F mayúsculas, a tamaño 80 y en negrita. Porque la ciencia ficción auténtica, la de Orson Scott Card, la de Isaac Asimov, y la de toda esa caterva de escritores auténticos, es aquella en la que las naves, el espacio, y el futuro, no son un fin, sino un medio. Galactica es una serie que podría estar perfectamente ambientada en nuestros días. Terrorismo, guerras, manipulación política, religión,… todos los temas del momento son tratados en ella, pero reflejados en una sociedad futurista en crisis, una humanidad al borde de la extinción que debe unificarse si quiere sobrevivir, dejando de lado todas sus diferencias.

Y ahí es donde las naves espaciales dejan de importar. BSG, como se la conoce en internet, es una serie de humanos. De personas. De relaciones humanas, de problemas, de limitaciones humanas. Y es por eso por lo que todo el mundo la debería ver. Para darse cuenta de que, si todo estuviera en juego a una sola mano, sería muy difícil que no perdiéramos la partida.

Si no la habéis visto, es una oportunidad excelente para empezar (haz clic para empezar a descargar). Si ya habéis visto las tres primeras temporadas, estoy seguro de que querréis seguir viéndola. Y si no pensáis verla, dadle una oportunidad. Tan sólo el capítulo doble inicial. No os arrepentiréis.

Repito: Las naves espaciales son lo de menos. Es una historia de personas, religiones, y política. Os gustará. Os lo prometo.

¡Saludos!

Compartir en FacebookCompartir en Facebook Enviar a TwitterCompartir en Twitter Menéame Enviar a menéame Buscar enlaces a esta noticia en TechnoratiLinks a este post

Nadie ha dicho nada »

Dexter: Sangre para todos

Tiene que ver con obsesiones, series. Perpetrado por Daikrieg el 3-10-2007 – Han dicho 3 cosas

Como saben bien los que me conocen mejor, últimamente me he convertido en un yonki de las series, sobre todo de las americanas. Quizá sea porque, hoy por hoy, nos hallamos en la era de las series, con un declive del cine cada vez más patente (sólo hay que ver la imaginación que derrocha Hollywood con sus últimos estrenos, todos refritos, segundas, terceras, cuartas, quintas partes, etc.). Quizá sea por la disponibilidad casi inmediata de los episodios para descargar gracias a nuestros amados amigos Bittorrent, Pando, y demás, pero el caso es que últimamente sólo me nutro de audiovisuales en raciones de 20 a 50 minutos, a lo sumo.

Pero como con todo en esta vida, es inevitable que, tarde o temprano, se manifieste el eterno problema del chocolate Nestlé: Siempre se acaba. Así, tras ventilarme en cuestión de meses Lost, Prison Break, Battlestar Galactica (MUY buena serie esta), The I.T. Crowd, y seguramente me deje alguna en el tintero, se aproximaba el día en que mi ordenador estaría vacío, a mi ávido apetito, de nuevos pedacitos de entretenimiento, de unos 350 megas cada uno.

Afortunadamente, Gorzas me salvó del tedio, una vez más. Gorzas me presentó al doctor Dexter Morgan. Gorzas ha vuelto a destrozar mi, aún en proceso de recuperación, vida social.

 

Dexter

Aviso:

Voy a hablar de la serie. No es un spoiler pero si no la has visto y la quieres ver, quizá no quieras leer lo siguiente.

Dexter, a grandes rasgos, es la historia de un peculiar forense especialista en sangre, que se enfrenta a un asesino en serie muy cuidadoso y meticuloso, y que parece obsesionado con él. Y digo que es peculiar, porque si algo caracteriza a Dexter es su total ausencia de sentimientos y emociones típicamente humanas. Frío e impasible como el hielo, trata de mantener a los demás una cara amable y social, pero en el fondo todo le da igual. Los monólogos internos del personaje donde reflexiona sobre su situación de inadaptado son de lo mejor de la serie.

Pero no acaban ahí las excentricidades del doctor Morgan, ya que, si bien por el día es un agente de la ley, de trabajo impecable, por las noches se convierte en una suerte de vengador justiciero, que elige cuidadosamente a sus víctimas, gente que ha cometido crímenes y que, por una o por otra, no ha recibido el castigo que considera necesario, y las retira, hablando un poco a lo Blade Runner. Por supuesto, como buen fetichista de la sangre, Dexter recoge una muestra de cada una de sus víctimas.

Fin del cuasispoiler.

Y aunque aún no he terminado de ver la primera temporada, y sólo son 12 episodios (de 50 minutos cada uno, en lo que se nota que no es una serie con pretensiones de excesiva grandeza, al no tener más que 10 minutos para publicidad frente a los 15-20 que suelen ser habituales para llenar la hora de emisión), y a pesar de la desacertada impresión inicial, estoy bastante enganchado y la recomiendo a todo el que lea. Pero para verla con calma. No es una Prison Break, capaz de hacerte que veas una temporada en dos días, pero sí es bastante entretenida. Además, Ángel, un policía hispano compañero de Dexter, es un crack xD. Y la publicidad de Apple es descarada xD.

Si os animáis a probar, podéis descargar la primera temporada vía Pando, con subtítulos integrados, y aquí vía Bit Torrent (Recordad: eMule caca).

¡Saludos!

Compartir en FacebookCompartir en Facebook Enviar a TwitterCompartir en Twitter Menéame Enviar a menéame Buscar enlaces a esta noticia en TechnoratiLinks a este post

Han dicho 3 cosas »