mítico

Probablemente, la mejor escena de los Simpson

Tiene que ver con chorradas, mítico, vídeos. Perpetrado por Daikrieg el 20-05-2009 – Han dicho 2 cosas

O por lo menos así me lo parece a mí. Lo siento, pero no puedo parar de verla. La he encontrado por fin hoy, y aquí os la dejo. Pertenece al capítulo Marea Simpson, y es indudablemente uno de esos momentos que siempre recordamos  cuando nos ponemos en plan nostálgico. Especialmente si Skerikia Koli anda cerca ^^

¡Eso es lo que queríamos que ustedes pensaran!

A partir de ahora probablemente baje la actividad más aún… cosas de la universidad, ya saben. Menos mal que no vivo de esto.

¡Saludos!

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Star Trek, 2009

Tiene que ver con mítico. Perpetrado por Daikrieg el 16-05-2009 – Han dicho 4 cosas

ALERTA DE SPOILERS: Esta entrada contiene detalles de la trama.

El símbolo este tan feo

Anoche, contra todo pronóstico, conseguí al final que nos acercáramos unos cuantos al Zig Zag a disfrutar (porque sabía que sería disfrutar) de la nueva entrega de la mítica, legendaria, y un poco revenida saga Star Trek. La 12 creo que es.

Antes que hacer un concienzudo análisis de guiños y referencias, propias y ajenas, por parte de J.J. Abrams,  de aspectos sesudos y trekkies, y demás, quiero dar, simplemente, algunas pinceladas e impresiones. La banda sonora: increíble, no parece Michael Giacchino, cuyas composiciones por lo general no me gustan mucho. La fotografía: impecable, con muchos juegos de color e iluminación, reluciente en los buenos, oscuro y frío en los malos. El ritmo: trepidante, absolutamente trepidante. No os va a dejar respirar durante las dos horas que dura. Es un no parar, en serio.

La película, en general, englobando estas características, está muy, muy bien, aunque para no termine de cuajar del todo. Me explico: para mí una peli de ciencia ficción, si no te hace soltar la lagrimita, no es de ciencia ficción de verdad, sino sólo de naves espaciales…

Ahora bien:

AVISO: DETALLES DE LA TRAMA. SI NO LA HAS VISTO NO SIGAS LEYENDO. VAMOS, TÚ MISMO, PERO YO NO SEGUIRÍA LEYENDO.


-Pase que la nave insignia de la flota estelar, la USS Enterprise (¿por qué son todas USS algo?), parezca, por fuera, una mesa camilla, y por dentro, una peluquería. Con asientos estilo años 70 y todo.

-Pase que todas las oficiales de la flota estelar estén buenísimas y vayan en minifalda por la nave, mientras que los tíos lleven esos ridículos polos color crema.

-Pase que las naves de los malos inclumplan toda la normativa vigente en términos de seguridad (es decir, tienes dinero para hacer una nave de grande como de aquí a Gijón pero no tienes para ponerle una barandilla en esas plataformas molonas sobre un abismo de cientos de metros encima del núcleo de energía, o algo así).

-Pase que, como siempre, los malos elijan alguna ciudad importante de EEUU para atacar (qué tranquilidad da ser español, en términos de amenazas alienígenas, ¿verdad?).

-Pasen, incluso, los viajes en el invento ese del espacio de la curvatura (como decía aquella: ¿microcambios en la densidad del aire? qué tontería…), y los teletransportes con el mismo efecto que las pociones de resucitación del Final Fantasy VII.

Pero, de ninguna manera, pase que:

-Tres paracaidistas se lancen desde órbita geoestacionaria en caída libre hasta unos 5 km de la superficie y sobrevivan a una desaceleración instantánea de varios cientos de g, y encima con un puto paracaídas de nylon (bueno, de nylon sideral).

-Al final de la película, se cree un agujero negro cerca de Saturno, y todos se vayan tan contentos a celebrarlo a la Tierra.

-Y, por encima, por encimísima de todo, que en la grandiosa pantalla de presentación, debajo del logo de Star Trek, hayan colocado, entre paréntesis, en Arial 18 negrita subrayada, una nota aclaratoria:  “(2009)” , que la desluce totalmente. ¿Somos gilipollas o qué?

Ahora, que merece la pena verla. En el cine, por supuesto. Y ya me estoy bajando la banda sonora… :P

¡Saludos! Y esta noche, recuerden: a los museos todos.

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Clave 80

Tiene que ver con curiosidades, mítico, reflexiones. Perpetrado por Daikrieg el 15-12-2008 – Han dicho 4 cosas

Como los que me conozcan bien sabrán, no voy mucho al Mercadona, no es mi supermercado favorito. Aunque de vez en cuando me deje caer por allí para comprar su magnífico pan o las cuatro cosas que tienen que me gustan más que sus equivalentes en Carrefour o Lidl, no soy habitual. Pero cuando voy, lo que más me gusta, es el momento clave 80.

(Ahora mismo me acaba de entrar la duda de si el número era 80, esta mañana lo he escuchado pero ya no estoy tan seguro. Asumamos que estoy en lo cierto. El resultado será el mismo).

Clave 80 es lo que ocurre cuando estás en la cola de la única caja abierta tras dos señoras crepusculares con las cestitas verdes llenas a rebosar como si fueran carros que no paran de cotorrear con la cajera. Lo de las cestitas llenas como carros, por cierto, estoy convencido de que lo hacen para que a los que estamos en la cola con un paquete de tranchetes y una barra de pan no nos dé por preguntarles si nos dejan pasar, que mire usté que no llevo ná, señora. La colección de respuestas que he recibido a esa pregunta da para otro post. A lo que iba: en la cola tras dos señoras de aspecto variado, cuando otro amable cliente se concatena en la fila de los impacientes. Saboreando el momento, el empleado de caja agarra su magnífico teléfono y suelta “No sé quién no sé cuántos, acuda a línea tal. Clave 80“.

Unos pocos segundos después, mágicamente, aparece otro empleado, abre la caja de al lado, y pronuncia las palabras, el conjuro: “Pasen por aquí en orden”.

En orden. Los cojones, como dicen en mi barrio.

[Modo Félix Rodríguez de la Fuente ON:]

En ese momento, la especie Maruja comunis se abalanza sobre la caja libre como los buitres del Serengueti sobre una gacela recién degollada, y escamocha su cesta de la compra contra la de sus competidores, en la feroz lucha de la supervivencia y el llegar a casa antes. Un momento privilegiado de contemplar.

[Modo Félix Rodríguez de la Fuente OFF]

Lo que parecían indefensas señoras de edad se revelan como campeonas de los 3 metros obstáculos, y, empujando si pueden, pugnan por alcanzar una posición de honor en la fresca, virginal, recién abierta línea de caja. Cuando aún no te has recuperado del susto, y si has conseguido mudarte de caja, te encuentras de nuevo tras varias señoras con cestas repletas. Y tú con tu paquete de tranchetes. A ver quién les dice que si me dejan pasar, que llevo prisa.

Y lo peor, es que siempre, siempre, los de la otra caja acabarán antes que tú. Pero eso también da para otro post.

¡Saludos!

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¡Por supuesto! ¡Sí, claro!

Tiene que ver con Murcia, eventos, fotos, mítico, música, obsesiones. Perpetrado por Daikrieg el 5-12-2008 – Algo han dicho

Allí estábamos, en la puerta de la moderna Sala Audio, en un moderno edificio junto al principal del Auditorio, atestado de modernos. También estaba Membris Khan, de fotógrafo oficial, con sus intermitentes de la bici en el bolsillo :-P . Las lógicas desconfianzas previas al concierto sobre si se celebraría en una sala tradicional de auditorio de las de estar sentados quedaron disipadas nada más entrar y, tras dejar nuestro abrigo en el guardarropas (gratis, de esos ya no se ven muchos en las salas), continuamos nuestra procesión entre muchas personas, la mayoría unos años mayores que nosotros, a la sala Audio 1. No he visto mejor nombre para una sala en mucho tiempo, habida cuenta de la cantidad de altavoces de absurdo tamaño con la que contaba. Antes de empezar el show ya nos dolía el esternón de los mamotretos 2×2 metros a la altura del suelo, sin foso en medio ni nada. Pero aquí hemos venido a sufrir.

No se ve muy bien, pero al menos están todos (aunque al teclista no se le vea casi)

Impecables con sus trajes, a pesar de que no parezcan el tipo de personas que los usa a diario, salieron a escena los seis de Detroit, con Dick, ya viejuno, al frente, vistiendo una capa de lo que parecía ciertopelo rosáceo al más puro estilo luchador de Pressing Catch mexicano de garrafón. No tardaron en empezar a sonar los primeros acordes: a Flashy Man (con Flashy escrito en la capa, que señalaba cada vez que cantaba el estribillo) siguió Showtime, con lo que, tras quitarse la primera capa, apareció otra, con la palabra Showtime también escrita en ella. La duda de si el cantante realmente llevaría una capa por cada canción se resolvió al terminar de tocar el segundo corte, cuando Dick se quitó la segunda capa y debajo no llevaba nada… más que un traje, acorde con el resto de sus compañeros.

Dick en una de sus poses

Canciones cortas, intensas, con toda la energía y la fuerza de los Electric Six, y con todo el protagonismo acaparado por un parlanchín cantante que no paró de hablarnos de su baterista, de que si no le gustaba Madrid, y de que compráramos su nuevo disco, para que pudieran llegar al día siguiente a la capital (irían cortos de gasolina). No faltó ninguna de las grandes: Gay Bar, Danger, Hi Voltage,! Rock and Roll evacuation, etc. Mención especial merecen las cuatro frases que sabía decir en español: Por supuesto, sí claro, En España bebemos San Miguel, y alguna más. Creo que es la ocasión en la que más veces he escuchado por supuesto en tan poco tiempo; cachondeándonos ya del abuso que hacía Dick de esta expresión, los tradicionales coros de “otra, otra” del final del concierto fueron sustituidos por unos buenos “¡Por supuesto!” plas plas, plasplasplas, “¡Por supuesto!”,…

El público en general no parecía conocer muchas canciones del grupo además de Gay Bar y Danger, Hi Voltage! (algo que quedó patente en lo sosegados que estaban en la mayoría de las canciones y lo mucho que brincaban con estas dos), pero aún así la comunicación, sobre todo del cantante, fue de maravilla. Suponiendo que la gente supiera inglés, porque mira que habló, el tío. Tío que, si ya en los videoclips deja patente lo personaje que puede llegar a ser, en directo nos dejó epatados. Desde hacer flexiones y abdominales en medio del escenario a jugar con el micrófono y su soporte, pasando por sacarse una cartera del bolsillo y hacer el amago de repartir dinero (lástima que sólo el amago), bailes ridículos y poses aún más, devoró protagonismo al resto del grupo, excepto quizá a The Colonel, alias el Amish, alias Jesucristo García, aunque sólo sea por su aspecto:

No me digáis que no parece un Amish

El tiempo pasó volado, lo que junto a que el concierto empezaba a las 9 y media de la noche, nos dejó apenas a las 11 y media en la calle. Lástima que hoy tuviera dentista, y no parecía muy adecuado ir a que te limpien la boca con ella apestando a vinacho o cerveza. Pero bueno, tenemos un gran puente por delante. Pásenlo bien, y si conducen, ya saben, ni una gota de CH3-CH2-OH.

¡Saludos!

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Metallica is here!

Tiene que ver con alcohol y drogas, eventos, fotos, mítico, música. Perpetrado por Daikrieg el 2-06-2008 – Han dicho 3 cosas

O This is Metallica!, ya no me acuerdo muy bien de lo que dijo. Estaba demasiado extasiado. Pero lo importante es que lo dijo como sólo Hetfield sabe decirlo. Quizá ya no sean lo que eran, pero siguen siendo muuy grandes. Pero no adelantemos acontecimientos. Además, las fotos las podéis ver aquí mismo.

La comodidad de viajar en Altaria por poco más de 2500 pelas (15 de los antiguos euros) sólo puede mejorarse de una manera: cogiendo uno de los maravillosos cercanías futuristas con curiosos carteles de la comunidad de Madrid totalmente gratis. Al llegar y contemplar la marabunta de jevis que se está montando, uno no puede menos que sentirse abrumado (aunque algún euskaldun piense que Murcia pertenece a Andalucía), y hacer el camino hacia las tiendas con un par de paisanos ayuda a digerir la distancia. Muchas risas la primera noche en la muy bien montada (aunque entonces aún incompleta) zona de acampada, y la curiosa presencia de un curioso personaje que hacía curiosos gestos. Se hace llamar Gerard, si lo veis, dadle saludos.

Al día siguiente, no hay nada mejor que levantarse escuchando el mismo disco que estaba puesto en la barra cuando te acostaste, y así por lo menos te lavas la cara animado (había grifos y todo). La cantidad de tiendas del Decathlon y algún despistao con tiendas de las de toda la vida no hacía más que incrementarse y, al ir a tomar el bus-lanzadera hasta el recinto (recio de cohone!), compruebas que, en efecto, todas esas tiendas las ha puesto más gente todavía… que te acompaña en tu viaje. Viaje que termina al comienzo de una larga fila de vallas y la sensación de que estás entrando en algo muy, muy grande.

Y vaya si era grande. Llegamos al final de Millencolin (quería verlos, pero otra vez será), justo antes de que comenzara la actuación del indescriptible Serj Tankian, alias Leónidas, que nos deleitó como se esperaba con su impresionante y polifacética voz, además de sus múltiples talentos instrumentales, desde la guitarra al piano pasando por una cosa pequeña y electrónica que distorsionaba su voz. O algo. Un concierto para verlo y disfrutarlo, oírlo y empaparse de todos sus matices. Muy distinto por cierto del que le seguía, nada menos que la otra mitad de Sepultura que no había visto todavía: Los hermanos Max e Igor Cagalera Cavalera, en Cavalera Conspiracy. No tengo fotos de ese concierto porque estuve demasiado ocupado sobreviviendo, lo único que puedo decir es que me sorprendo de la capacidad de los bolos de transportarte de forma casi instantánea de un lado a otro del recinto. Creo que me lo recorrí entero mientras escuchaba maravillas como Inflikted, Sanctuary, Roots o Territory. Total, ná.

Serj Tankian

Eso de ahí al fondo es Serj Tankian. Nótese la enormidad del escenario.

Un merecido descanso mientras el vejestorio esquelético pero panzudo conocido como Iggy Pop (aunque más bien hace punk) actuaba sirvió para saciar nuestro apetito, previa lucha a empujones y codazos por un poco de preciadísima comida y cerveza. Una barra más larga u otra más no hubieran estado mal (tirón de orejas). Sin embargo, apenas tuvimos tiempo de entretenernos ya que The Offspring estaba sonando y había que ir a coger sitio para Rage Against The Machine. Lástima que el enorme retraso que acumularon, el agobio y la deshidratación no nos dejaran disfrutar del concierto en condiciones y tuviéramos que retroceder algunas posiciones en el frente. No dejó de llamarme la atención la cantidad de farloperos solitarios que se contorsionaba nerviosamente a lo largo y ancho del recinto.

Tras tomar uno de los múltiples autobuses que procesionaban hacia el Cerro de los Ángeles, exhaustos y derrengados, apenas tuvimos tiempo para dormir; había que coger fuerzas para lo que quedaba. Y vaya si quedaba.

Hacia las 7 de la tarde del sábado, servidor se perdió de sus amigos, acompañantes, y de todo el mundo conocido para irse a comer valla a uno de los conciertos que más ganas tenía de ver: Soilwork. Muy poco tiempo para los grandes suecos (en todos los aspectos), pero suficiente para hacer un hermoso circle pit con conga heavy alrededor incluida. No faltó ninguna de las que más me gustan, pero sí les faltó tiempo. Cosas de los festivales. Ahora, a descansar mientras tocan los Queensryche (que pintaban para mí tanto como Iggy Pop), y a recopilar fuerzas para Within Temptat… Ah, bueno, entonces da igual.

A soilwork los vi más o menos así

A Soilwork los vi todo el rato más o menos así

Porque a Within Temptation como mejor se les ve es abrazado desde atrás a tu complemento de festival y meciéndote ligeramente hacia los lados. O al menos, así pensaba gran parte del auditorio. Apuesto a que la mayoría de varones heterosexuales estaría más pendiente de la presencia de la ya treinteañera pero bien conservada Sharon que de su, por otra parte, portentosas dotes vocales. Muy bonito y contemplativo, el show.

Quedando una hora para Metallica, surgió la duda de si acercarse a Machine Head para verlos un poco o ir a abastecerse de pitanza y a coger sitio para los grandes. Claramente ganó la segunda opción. Aún así, Machine Head estaba hasta la bandera, ideal para oírlos desde la barra…

…porque cuando empezaron los pesos pesados era mejor haber cogido fuerzas. Más chulos que un ocho tumbado y derrochantes de esa energía y personalidad tan característica, las dos horas de  concierto amenizado por pirotecnia y lanzallamas pasaron tan rápidas como lenta pasaría la vuelta a Murcia. ¿Que sobraron canciones nuevas y faltaron viejas? Pues sí. ¿Que desde que se dejaron el alcohol -o eso dicen- ya no son lo mismo? Pues también. ¿Que había que verlos? De cabeza. Y me importa poco lo que piensen cuarentones calvo-melenudos que ya los han visto en sus años mozos (de ambos), yo me lo pasé como un enano en las primeras filas, disfrutando en directo, por fin, de One, Master Of Puppets, Seek And Destroy y la erizante Nothing Else Matters, entre otras. Podría llenar líneas y líneas, pero si os gusta Metallica y los habéis visto, ya sabéis de lo que hablo. Y si no los habéis visto, no querréis que os ponga los dientes largos ^^

Con dos cullons

Metallica, con dos cojones.

La intención original era quedarse a At The Gates, pero así mismo nos quedamos, a las puertas, dado que la horriblemente inmensa cantidad de gente que allí se aglomeraba literalmente nos dirigió a la salida, aunque antes de llegar a ella una parte del público improvisara otra, un poco sui generis quizá. Tiraron abajo las vallas y salimos saltándolas. Cosas peores se han visto, ¿no?

Y poco más se puede contar de este maravilloso evento sin repaginar, que ya me he extendido bastante. La organización, salvo detalles menores, fue soberbia (se nota que no son españoles), el cartel de lujo no, lujazo, y ni siquiera las 5 horas del autobús directo a Murcia (mientras que el que pasa por Albacete y algún sitio más tarde poco más de 4, yo no sé cómo nos timaron tanto…) pudieron desanimarnos. Un fin de semana eléctrico, electrizante, y que queda grabado a fuego en mi memoria y mi armario: camiseta exclusiva del evento para el nene.

La colección de fotos, repito, está siguiendo este enlace.

¡Saludos!

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Indiana o no Indiana

Tiene que ver con mítico, yo mismista. Perpetrado por Daikrieg el 23-05-2008 – Han dicho 3 cosas

Anoche fui al cine de estreno: nada más y nada menos que Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal. O de lo que sea.

AVISO: Este post no contiene spoiler alguno. Es simplemente una opinión a grandes rasgos.

Ver a Indy en el cine es una de esas cosas que me quedaban pendientes, como ver a Metallica en directo (¡una semana, una semana!) o viajar a Japón (diox sabe cuándo), así que desde que  ayer por la tarde me subí en el tren de vuelta de Cartagena hasta que llegué a la puerta del Rex a las nueve y media de la noche me encontraba visiblemente alterado. Afortunadamente a las nueve y media no había mucha cola (quizá unas veinte o treinta personas), así que cuando por fin se abrieron las puertas pudimos enganchar un buen sitio. Bueno, lo que antes habría sido un buen sitio.

Mira qué bonico

Mira qué bonico esto.

Porque el Rex ya no es lo que era. Le pese a quien le pese, y a mí me encanta el Rex. No sé si es una maniobra de sus jefes, la empresa Neocine, para que los clientes se pasen a los centros comerciales y tengan una excusa para demoler el Rex, como se corrió el rumor no hace mucho; o simplemente es que se está quedando viejo. Pero la calidad de imagen dejaba mucho que desear, en ocasiones con cantidades indecentes de ruido, y el otrora imponente sistema de sonido… bueno, además de que en todo momento le faltó un punto de volumen, de vez en cuando se ensordecía, como si se les hubiera escapado la clavija del conector.

Pero a esta vida hemos venido a sufrir, así que, con escasos dos o tres sombreros y látigos entre el público (la gente ya no es tan fan como antes), la proyección dio comienzo. Y debo decir que es una de las películas que me ha dejado la sensación más desconcertante tras verla. Porque, al salir de la sala, aún no tenía claro si acababa de ver un truñaco, o un peliculón. Y aún no lo tengo, si os digo la verdad.

La acción y los efectos especiales son de lo mejorcito que se ha visto en el cine últimamente, eso sí. Las persecuciones de coches, probablemente lo que más me gusta ver en una pantalla grande, impecables: muy buenos juegos de cámara a ras del suelo, peleas de coche a coche, payasadas clásicas de Indiana Jones, en las que Harrison Ford (abuelete pero en forma) acaba pasando por todos los coches que participan en la persecución, etc. Incluso el argumento, a pesar de lo absurdo que se vuelve en la última media hora (en la que me dieron ganas de matar a Spielberg, ya lo veréis), no estaba del todo mal, para lo que se hace últimamente. Pero algo fallaba. Algo no termina de convencer.

Quizá es la continuidad, quizá es lo ridículo del planteamiento, o quizá es que Indy tuvo su lugar hace sus añitos y ahora el mundo pide otro tipo de filmes. Pero no me terminó de cuajar. En cualquier caso, merece la pena verla en cine por lo espectacular de su planteamiento, y es de ese tipo de películas que más que una película son un hito cultural, algo que uno no se puede permitir dejar de ver y seguir viviendo tan feliz. O quizá sí, y es que soy un poco excesivo. No lo sé.

¡Fortuna y gloria!

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Trainspotting en la filmoteca

Tiene que ver con Murcia, alcohol y drogas, mítico. Perpetrado por Daikrieg el 10-05-2008 – Han dicho 2 cosas

Me encanta ir a la filmoteca. Su bajo precio y su deliciosa costumbre de proyectar películas en versión original subtitulada compensan con mucho la escasa calidad de su proyector (o de los rollos de sus películas, más bien) y de su sistema de audio. A fin de cuentas, si la película es buena, o es lo suficientemente gafapastosa para que no importe, da igual verla en una pantalla no demasiado grande con unos altavoces más marrulleros que los que tengo yo enchufados a mi pequeño portátil (unos 30 € en el carreful, señores de la filmoteca, vayan aprendiendo).

Ayer, por una de esas extrañas casualidades de la vida, yo estaba en Murcia cuando proyectaban un filme decente (no como habitualmente, que los suelen pasar los lunes, miércoles, etc, hallándome yo en el submundo cartagenero): Trainspotting. Probablemente una de las mejores películas que he visto en mi vida, basada en uno de los mejores libros que he leído en mi vida, y basada también en una obra de teatro que no he visto, pero que seguro estaría a la altura.

Todo pintaba fantástico, dos eurillos y medio por darse el gustazo de ver, quizá por octava o novena vez, la verdad, no lo sé, esta obra maestra del cine británico, pero esta vez, en pantalla grande (o casi xD). Todo pintaba fantástico hasta que al llegar a la sala y arrellanarnos en nuestros asientos (no sé por qué se empeñan en llamarlos butacas si son casi sillones), la proyección comenzó, en perfecto escocés subtitulado… con los comentarios del director. Sí, maldita sea, se habían equivocado de archivo de subtítulos al meter el dvd en el proyector. Algo tan simple como darle dos veces al botón sub y ver que, en efecto, el cartelito de la parte de abajo de la pantalla dice: Elige la vida, elige una carrera, etc, y no: Cuando empezamos a rodar esta película se nos planteó el reto de blablablabla.

Tras un cuarto de hora, más o menos, gritos de gente en la sala y algunos espectadores discutiendo visiblemente congestionados con el encargado, la proyección se reinició, esta vez con los subtítulos adecuados. No me canso de Trainspotting (bueno, quizá de la escena del pinchazo en primerísimo plano, que me da mucha grima), y el hecho de poder verla en un cine medio en condiciones colaboró bastante en una buena noche. Para los que no pudieran venir (Guiye, dijiste que ibas a estar por allí, pero no te vi), aquí os dejo, a modo de remember, la canción más grande de toda la cinta: Think about the way, de la escena en la que Renton se muda a Londres.

¡Saludos! ¡Elegid la vida!

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El concierto de Lendakaris Muertos

Tiene que ver con eventos, fotos, mítico, música. Perpetrado por Daikrieg el 14-04-2008 – Han dicho 7 cosas

UPDATE: Las fotos y el vídeo subido al escenario, aquí!

Con un poco de retraso debido a mis altas tasas de ocupación y actividad comento aquí en unas líneas lo que fue el concierto de la Jauría del Vicio y los grandiosos Lendakaris Muertos, el sábado día 12 en Cartagena.

Concierto Lendakaris Muertos

Cuando digo que el sitio era pequeño, y que lo teníamos encima, lo digo con razón…

Lo primero es que nada más llegar al lugar la impresión fue algo descorazonadora: el sitio parecía más una mezcla entre colegio y polideportivo que una sala de conciertos y había realmente poca gente. Tras recoger nuestras entradas (ojo a lo grandes que eran) y hacer un poco de tiempo con unos kalimotxos fuera de la sala, entramos cuando arrancaban los primeros acordes de la Jauría del Vicio. Personalmente no me gustaron mucho porque lo que he oído grabado no me termina de convencer, y lo que oí en vivo fue, por culpa de un sonido y una acústica terribles, peor. Aún así, nunca me olvidaré de la camiseta que lucía el cantante: fondo negro y, en blanco, los terribles números de Perdidos… Lástima que me quedara sin pilas en la cámara.

Recuperada la energía, tanto mía como de mi cámara, antes de que nos diéramos cuenta ya estaban los navarros en el escenario. Intensos como nunca, en un concierto que me imagino les recordaría a sus comienzos por lo pequeño de la sala y la poca gente que nos contábamos allí (Cartagena es lo que tiene…), nos regalaron 40 trallazos horriblemente punkis y salvajes. El sonido no era mucho mejor que el de sus predecesores, pero el hecho de que prácticamente no se oyera al cantante porque el público cantara más que él ayudó.

A mí que me registren

A mí que me registren.

El repertorio: impecable a excepción de Horóscopo, una canción que no me dice nada y que para mi gusto se podrían haber dejado en la furgoneta, pero los otros 39 temas (parecen muchos, pero hay que tener en cuenta que algunos duran escasos 2 minutos…) fueron de lo mejor. Y por vez primera en mi vida, subí al escenario invitado por un miembro de un grupo, mientras sonaba Besos Gaztetxeros; me dio un besito y allí me quedé cantando con él, que por cierto iba realmente sudoroso (algo de asquete sí que pasé, la verdad). No fui ni el primero ni el último que se subió, por supuesto, y el propio Aitor bajó del escenario incontables veces, perdiéndose en el público mientras seguía berreando sus himnos. En cuanto me haga con las fotos las publico, para vuestro jolgorio y regocijo.

En resumen, un concierto mítico e inolvidable, como ya se echaba de menos desde hacía tiempo. Ahora, a hacer tiempo hasta el Electric, a ver si me voy al final…

¡Saludos!

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