
Cervezas frente a la iglesia: Bienvenidos a Dresden
Cumpliendo el arquetipo de maquero en un Starbucks chupando wifi inauguro en el blog esta nueva etapa: Erasmus en la preciosa ciudad Alemana de Dresde, la Florencia del Elba como la llaman. Una ciudad que, en los pocos días que llevo aquí ya me ha mostrado sus dos caras: el precioso y recargado casco antiguo, al estilo centroeuropeo de Viena y Praga, cuajado de imponentes monumentos en arenisca ennegrecida que no saben ser humildes; y la ciudad nueva, una suerte de barrio rojo Amsterdamense (sin putas), centrifugado y sin planchar, ecléctico, cutre moderno, post-comunista, y con tal cantidad de bares que estoy dudando que me dé tiempo a verlos todos. Valga como muestra el botón de que hay uno dedicado exclusivamente a El gran Lebowski, y otro decorado al estilo DDR en el que puedes tomar Vita Cola y cerveza Lenin. Evidentemente el único bar metalero de la ciudad está en este barrio.
En esta ciudad lo absurdo es normal, los punkis con traje, los rastafaris ancianos meditando en plena calle y los pasajes ocultan a veces rincones increíbles; modernos edificios se alternan con ruinosos bloques soviéticos cuyas ventanas se alquilan para escribir mensajes en ellas.
Vista de la Altstadt (ciudad vieja) desde el otro lado del Elba
Todo ello aderezado con una absurda cantidad de zonas verdes (y aún no he visto el famoso Heide), miles de bicicletas y tranvías, casi tantas cervezas a muy buen precio y de momento un tiempo estupendo. Cuando la nieve me llegue a la rodilla quizá mis palabras no suenen tan entusiastas.
Dani, Rigo, me he acordado de vosotros. De Dani porque nada más llegar me encontré un puesto de currywurst (y por supuesto me tomé una a tu salud), y de Rigo porque justo detrás del casco antiguo está la sede de SAP.

Kunsthofpassage
De momento estoy sin piso, aunque mañana veo uno (precisamente en la ciudad nueva). Para futuros Erasmus que lean este post: no os molestéis en llegar antes del 20-25 de septiembre ya que no hay nadie, es muy difícil encontrar piso y no tenemos aún el abono de transportes. Y si vais a pedir residencia al Studentenwerk y estáis, como yo, estudiando un segundo ciclo, no lo mencionéis en la solicitud. A mí hacerlo me dejó sin habitación.
Como he vuelto a flickr, iré actualizando mi cuenta con fotos que considere interesantes. Me da que no me van a faltar ocasiones. Como es evidente, en cuanto tenga un techo os espero a todos bajo él. Además, así tendréis la oportunidad de descubrir el übercutre aeropuerto de Altenburg, del tamaño aproximado de un kiosko y en el que las maletas salen del avión en tractor.