Otro jodido deporte
Tiene que ver con electrónica e informática, mala hostia, ridículo. Perpetrado por Daikrieg el 14-06-2011 – ¡Vamos, di algo!Me voy de fin de semana a Baviera, a hacer un poco el turista y beber grandes cantidades de cerveza de trigo, y al volver a casa y encender el ordenador para ver si ha pasado algo reseñable en el resto del mundo, me encuentro con la foto de la vergüenza: un señor, presuntamente policía, sosteniendo una máscara de Guy Fawkes, clamando haber desmantelado la cúpula de la organización terrorista internacional Anonymous.
Si estás ahí, sálvame, Superman
Cuando me recupero del amago de infarto, con el pulso de nuevo normal y los niveles químicos en sangre estables, encuentro, entre parodia y parodia, un enlace al vídeo con las declaraciones de este mismo señor junto a otro de sus secuaces, en el que detallan, orgullosos y seguros de sí mismos, el magno y noble trabajo policial que se ha realizado.
Y ahí es cuando vuelvo a dejar de sentir el brazo izquierdo. No solamente el portavoz carece de habilidades comunicativas básicas o conocimiento del lenguaje español-castellano-variante común (punto más álgido es la primera de las lindezas que salen por su boca), sino que el dominio del complicado mundo que es internet que deja traslucir es similar a la conversación que podría dar yo en una tertulia sobre estrategias ofensivas en fútbol sala de caracoles. Esos ataques de denegación de auxilio (supongo que quería decir de servicio) llevados a cabo por ordenadores zombie (supongo que quería decir por usuarios que libremente instalaron un programa para ello) contra gobiernos de países como Nueva Zelanda o empresas como Sony (supongo que el cansancio y el estrés hizo que confundieran a Anonymous con LulzSec, entre otros) eran solo la punta de lanza de esta organización de miembros entrenados y férreamente disciplinados (¿por qué disciplina siempre va con el adjetivo férreo, me pregunto?), cuyas instalaciones estaban protegidas por grandes medidas de seguridad, organizada en células independientes y fuertemente anónimas (de ahí su nombre, arguyeron los sagaces detectives), lo que había hecho a la OTAN considerarla una amenaza de la talla de Al-Qaeda. Acabáramos. Les faltó decir, como ya hizo nuestro amigo César Vidal (el hombre que entre café y café escribe un libro), que habían recibido entrenamiento de Batasuna-ETA. Mención especial merecen las dos millones de líneas de chat interceptadas… del servidor público de IRC de la peligrosísima banda terrorista. CSI, esos principantes.
Es de suponer que les ha pasado lo mismo que a los partidos políticos con el movimiento #nolesvotes. No, no es una organización como con las que estáis acostumbradas a tratar, que tienen una jerarquía, unos intereses políticos y económicos y al Botín de turno detrás. Es un grupo de gente con intereses comunes, con maneras comunes de pensar, que tomó el símbolo de la máscara de Guy Fawkes del comic (ni siquiera de la película) V de Vendetta, como perfecto ejemplo de lo que son: ciudadanos anónimos, cada uno igual de válido, tan y tan poco importante como el de al lado, que, sin jefes, sin cúpulas, sin apetencias ocultas, dice lo que piensa. No es un partido, no es una empresa, no es una organización terrorista. Son ciudadanos. Anónimos. Hartos. Y si no podemos entenderlos, ridiculizarlos, hundirlos o ignorarlos, entonces qué mejor que desinformar, confundir y criminalizar.
Esta gente, citando a Jules Winnfield en Pulp Fiction, no juega en otra liga. Juega a otro jodido deporte.
Bonus: Hacia la mitad de la entrevista, el señor agente aclara que los delincuentes de internet son gente normal, con trabajos normales (excepto el que está en paro, que está en paro, como todo el mundo) que hacen su vida normal en sitios tan normales como San Vicente del Raspeig. Terroristas, sí, pero siempre saludaban.
Saludos!
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