Bueno, ya está terminada. Tras una semana intensa pero en la que he podido sacar algún hueco para leer cada día, ya he llegado al final de La Señal. Bueno, o no exactamente al final. Sigan leyendo.
La Señal, de los autores españoles Ángel Gutiérrez y David Zurdo, me llegó hace unos días cortesía de Bloguzz, los chicos que te regalan cosas para que hables de ellas en tu blog, circunstancia que me alegró sobremanera ya que soy un ávido lector, sobre todo de temas de ciencia ficción. Y que a uno no le regalan libros firmados todos los días…
Bien, pues la primera sorpresa llegó al recibir el libro, que no era un libro, sino un megapack para convertirse en hacker formado por todo lo que veis a continuación:

Una careta para camuflarse, unos guantes para no dejar huellas, unas gafas de supuestos rayos x, un pendrive con unos contenidos alusivos a la historia, y aún más cositas. Sorprendente cuanto menos, pero totalmente comprensible cuando descubres el aire que le han dado al libro. Para empezar, no tiene un final muy definido, sino que redirige a una web (http://lasenal.es) en la que, mediante una contraseña que encuentras en las páginas de la novela, se accede a una documentación sobre los orígenes de los personajes, los hechos reales en los que se inspira el libro, etc. La idea es que que cada uno saque sus conclusiones entre los retazos de información que se recogen de la web y lo que sacas en claro de la propia novela.
Pero hablemos de la novela. Apoyada en el Proyecto Conciencia Global, el cual postula que todos los seres humanos estamos unidos por un vínculo emotivo detectable y que puede ser usado para evitar grandes catástrofes, la historia arranca con un departamento especial de Febei encargado de explotar dicho vínculo. Una gran señal avisa de que algo va a suceder en un determinado momento y lugar: un pueblo perdido junto a la frontera canadiense en pleno temporal de nieve, pero no se sabe exactamente qué va a ocurrir, así que hacia allí sale escopeteada la agente Maia Kensington. Paralelamente, el informático y criptógrafo Ian Moone huye del ejército de los EE.UU. hacia Canadá con el arma computacional definitiva. El encuentro de Maia e Ian marca el inicio de la chicha de la historia, aunque la novela es trepidante desde la primera página.
A grandes rasgos, la Señal es un thriller tecnológico bastante bien documentado ambientado en Estados Unidos y escrito a la manera americana, pero por españoles. Esa es la primera cosa que menos me gusta: se nota demasiado que el estilo que pretendían darle es el de una superproducción de Hollywood o una serie de éxito, pero que se han quedado a cierta distancia. Por ejemplo: un auténtico estadounidense dudo que nombrara sus proyectos de investigación ultrasecreta con nombres de la mitología clásica, como Proyecto Lakesis; sería mucho más apropiado algo parecido a Proyecto Águila Negra. Es sólo un detalle pero tantos como ese repartidos a lo largo de la historia le restan un poco de credibilidad.
El libro, aún así, me ha gustado, no piensen mis lectores (y los autores, si leyeran esta reseña) lo contrario; de hecho me ha tenido absorto horas seguidas sin soltarlo esperando a ver qué pasaba, una cualidad que valoro bastante a la hora de sentarme con una novela. La estructura es lo suficientemente no lineal para los tiempos que corren pero no excesivamente cargada de flashbacks y simultaneidades como para perderse, y me encantan los detalles como cambiar la tipografía cuando reproducen informes, la doble columna de la primera página, o los compases de Beethoven que encontramos al abrir el libro. Detalles que le dan a La Señal mucha personalidad, al no limitarse a ser un montón de letras juntas unas con otras, pero no logran mitigar el otro gran defecto que, desde mi punto de vista, tiene la historia: parece un guión. No sé si la idea original de los escritores era hacer una película, o que no estoy demasiado acostumbrado a los libros de este género, pero he tenido la sensación a veces de estar leyendo la transcripción de un episodio de, pongamos, 24. Frases cortas, redacción dinámica, que te impele a devorar página tras página, pero que no llega a calarme literariamente. Afortunadamente el gancho de esta novela es más la historia que la narrativa.
En resumen: una buena historia, una original manera de presentarla y promocionarla, y desde luego un soplo de aire fresco en el concepto tradicional de novela al incluir al lector como parte activa de la historia y hacerle indagar la conclusión. Recomendable si te gustan todos los temas relacionados con internet, la criptografía, o simplemente si quieres una novela amena y cómoda de leer.
“El desasosiego interior de Ian se había convertido en un grito de angustia que aullaba dentro de su cerebro. Si lo que Kens decía era cierto, el dolor de los seres humanos no era un aullido sordo que se desvanece en el aire, sin dejar huella. La humanidad compartía el dolor de todos sus miembros; cada hombre y mujer, el dolor de sus semejantes.
El dolor de sus semejantes…”
¡Saludos!