Con tanto follón que están dando estudiantes, políticos, profesores, panaderos, y demás personal últimamente con la reforma universitaria y el mal llamado proceso de Bolonia, y aprovechando que en las últimas clases de TADE hemos podido, entre filtro y filtro, como nos sobraba tiempo, montar una máquina del tiempo (usando un condensador de fluzo NI ±20% que compramos en eBay), se me ocurrió ayer darme una vuelta por la universidad dentro de unos 5 años. Ya sabéis por que no salí el jueves.
Y hete aquí que al final funcionó, el aparato. Lo activé y fijé el puntero a 2014. De repente, todo se hizo blanco y aparecí en medio de la cantina de industriales, donde seguía habiendo moscas entre las empanadillas. Darse una vuelta por las clases y los departamentos fue lo siguiente a no comerme nada allí. Era todo muy extraño, todo tan… pedagógico, tan… curricular, tan… moñas. El sistema educativo había cambiado completamente a uno tutorizado, escolarizado, y estoy totalmente convencido de que había otra palabra más que no paraban de repetir. Creo que no la han inventado todavía. Desafortunadamente, no conocía a casi nadie, porque una reforma, me explicaron, de la ley, obligaba a mantener unos ratios hombres-mujeres-transexuales-ciegos-votantes de iu en centros de enseñanza, así que el personal había cambiado bastante. Sobre todo en el departamento de Automática.
Quise traerme algún recuerdo, pero desgraciadamente mi máquina del tiempo no tenía la suficiente potencia (estos chinos de eBay…), así que sólo pude rescatar del futuro, no un patinete volador ni unos resultados de lotería, como le hubiera gustado a Marty McFly, sino algo más sencillo y liviano: un boletín de notas, que escamoteé de la mesa de un profesor mientras lo estaba rellenando (clic para ampliar):
No sé vosotros, pero a mí me mosquea un poco, ¿no?
Aviso: Evidentemente el contenido de esta entrada es total y absolutamente irónico y (eso espero) humorístico, y no tiene intención alguna de desprestigiar o envilecer a la UPCT ni a ninguno de sus trabajadores. Cualquier parecido con la realidad, está en los ojos del que mira.
¡Saludos!