Según aprendí este fin de semana, los grupos que pertenecen a la Asociación Mundial del Movimiento Scout (ente que aglutina a la mayoría de los 40 millones de scouts repartidos por el mundo) pueden tener la pañoleta de cualquier color excepto de dos: Negra, porque es el color que usaron las Juventudes Hitlerianas, y roja, porque es el color que usaron los Pioneros Rojos de la URSS.
Ser ciego y músico de blues parece algo inevitable en Estados Unidos. Lo que no es tan habitual es la historia de Paul Pena, que da de todo menos pena, dicho sea de paso. Escuchando la radio, un día llegó a sus oídos ese hipnótico sonido del canto difónico tuvano que a tantos, yo incluido, ha cautivado:
No contento con aprender a cantar así de oído, sin nigún profesor ni curso ni nada, Paul Pena aprendió el idioma tuvano escaneando letra a letra textos en tuvano al braille, traduciéndolos luego al ruso y luego del ruso al inglés (no había diccionarios tuvano/inglés, por increíble que pueda parecer), para posteriormente viajar a la recóndita tierra de Tuva (en el centro geográfico de Asia, para más señas) a participar en el Simposio Internacional de canto difónico. Sí, igual necesitéis leer otra vez el párrafo para asumirlo.
Superación, es la palabra que estáis buscando. El documental, que descubrí gracias a Fermín, es absolutamente emotivo e hipnótico tanto por sus paisajes como por su música, y se puede descargar siguiedo los links de esta página, ahora que Sinde no mira. Los subtítulos, traducidos por el que suscribe con el mayor acierto que ha podido, están para su descarga en Open subtitles.
Si, además, tenéis un poco de LSD a mano, quizá seáis capaces de digerir este crossover de canto difónico y ¿rap? a cargo de una de las estrellas más reconocidas de este estilo, Kongar-ol Ondar, en Vladivostok, nada menos.
O, puestos a innovar, esta fusión con música electrónica
Prometo que lo intento, pero no lo consigo. Hummuuummmuuuuuuuuu…..