Otro febrero queda atrás
… aunque aún estemos a mitad de mes. Pero una vez más, se acaba ese febrero que es bastardo de enero, se cierra el círculo. Fuera prisas por llegar a la biblioteca con la comida en la garganta y corriendo por adelantar a la que siempre pilla 5 puestos, adiós a trasnochar seguido de madrugar seguido de trasnochar seguido de madrugar, un día tras otro y al tercero también, tres cafés al día y una bebida energética de dudoso efecto sobre tu organismo de vez en cuando. Adiós al chándal de estudiar y la barba de tres días, a las caras conocidas y a las pausas de cigarrillo y café, que en ocasiones duran más que el tiempo que estás dentro. Adiós a las miradas furiosas a los pesados que no se callan, a levantar la mirada cuando llega la de los tacones de siempre, que parece que viene aquí a pasearse, la hostia, como si no costara ya estudiarse esto. Adiós a las ansias, los nervios, los llantos y los hurras. Adiós a los qué hijoputa, cómo se ha torrao o los desde cuándo eso entraba y valía tantos puntos, si en clase lo vimos por encima. Adiós a las revisiones, los lo siento pero no te hago ningún favor aprobándote por la cara, si se ve que sabes hacerlo, así que preséntate en junio.
O no les digamos adiós. Digámosle un hasta luego. Volverán, sí, pero ahora empiezan las vacaciones. Las de verdad. Y vuelven nuestras promesas de estudiar al día, de no faltar a clase, de empezar de una vez con el deporte y salir menos, y de prestar atención en las prácticas donde usas ordenadores conectados a internet. Sí, hola de nuevo.
Como leí no recuerdo bien dónde: a quien me vuelva a decir que febrero es el mes más corto del año me lo cargo.
Cuatrimestre nuevo, vida nueva. Disfruten.
Saludos!



¡Qué bien escribes, cabrón! Eso es que has puesto el culo en la infancia por ahí o algo. A mí no me la das.