Años de ventaja
Antes, lo que más sacaba de sus casillas a un alumno que viniera de fuera a la universidad era llegar a la que quizá fuera su única clase del día, después de haberse hecho los kilómetros correspondientes (y de haber vertido quién sabe cuántos kilos de CO2 a la atmósfera, angelica) y encontrarse, pegado con un trozo de celo en la puerta del aula, un cartelito, mecanografiado o manuscrito, con una inscripción similar a La clase de hoy se aplaza al día tal. Esta situación solía implicar un cabreo monumental y la vuelta a casa con una sensación general de tomadura de pelo.
Afortunadamente, los tiempos han cambiado, y el avance en las TIC ha permitido establecer una comunicación directa, en tiempo real, y sin que importen las distancias ni los lugares entre educador y educando, lo que mejora sobremanera la experiencia educativa y enriquece y afianza los lazos afectivo-educacionales, rompiendo así la tradicional barrera psicológica entre el profesor y el alumno. Por lo tanto, tras el habitual intercambio de correos, usuarios en redes sociales varias y demás parafernalia a principio de curso, ese alumno que viene de fuera no volverá a encontrarse un cartel que diga La clase de hoy se aplaza al día tal. Se encontrará un cartel que diga La clase de hoy se aplaza al día tal, y se informará de la ubicación mediante un evento en Tuenti.
Supongo que cuando el gobierno hablaba de fomentar el uso de las TIC en la educación superior se referiría a esto.
La historia es real. Afortunadamente, estudiamos en una universidad técnica.
¡Saludos!



Para variar, ONLY IN SPAIN.
Acongojante…xD
Sí, a mí tb se me quedó cara de gilipollas! xD