Cambio de ciclo
Por cambio de ciclo no me refiero a ese eufemismo de los políticos para decir que los que antes ganaban mucho siguen ganando mucho y los que antes ganaban poco ahora ganan menos. Hablo de que, como todos los años a mediados de julio, la paz ha llegado al mundo. Al menos, al mío. Adiós a las ojeras, a los cafés después de cenar, a comer a la una para coger sitio en la biblioteca, donde no puedes estudiar por el frío/calor que hace y por las niñas que se pasean luciendo palmito, adiós al estrés, a los nervios, y al dolor de ojos y espalda. Bueno, adiós al estrés, no tanto, porque ahora queda terminar de preparar el campamento de verano, llevarlo a cabo, venirme a mitad, y luego enfilar para Alemania a juntarme con unas cuantas personas en un pequeño festival de la bucólica campiña hanseática.
Así que, decid conmigo: ¡No a la relajación! ¡No a dormir mucho y bien! ¡No a la pereza! Eso de estar tirado en la playa todo el día viendo los barcos venir, viendo los barcos pasar no es para mí. Por lo tanto este sitio estará de nuevo en huelga de contenidos durante unas semanas. Intentaré rapiñar internet allí donde vaya, pero no prometo nada. Si tuviera un móvil de alta tecnología con wifli podría estar más en contacto, pero, qué demonios, también toca descansar un poco de la red. Así que no esperéis mucho.Os dejo con In Extremo, uno de los grupos del momento a los que espero ver allá en Wacken.
Sed buenos. ¡Saludos!
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