Cadena perpetua (la peli no, la de verdad)
Sucedió hace algunos días. Le golpearon en la cabeza y después la tiraron al río, muerta, bien por lo primero, bien por lo segundo. Su cadáver apareció el jueves pasado. Sí, apareció. Y si no te has enterado, es poque no estoy hablando de quien tú crees. Se llamaba María Socorro Da Silva, y era una prostituta de origen brasileño, que ejercía en Orense.
No ha salido en prime time, en reportajes de himbestigación, Zapatero no ha recibido a su familia, ni nadie se ha manifestado por ella. No se han pegado carteles, creado páginas y grupos dospuntocero, ni se conoce su nombre a mil kilómetros. Porque ella es otra como tantos. Como tantos que mueren en el olvido de los medios, medios que sólo parecen preocupados en encontrar algo en lo que cebarse, cuanto más morboso mejor. Primero fue Madelaine, luego Mariluz Cortés, y ahora Marta del Castillo. Un caso mensual, o bimensual, elegido con quién sabe qué criterios, domina las noticias, los periódicos, la tele, el sermón del domingo. Los políticos compiten por posar con los familiares, se empapelan ciudades, se exige la cadena perpetua (recordemos: inconstitucional y contraria al fundamento del Código Penal) para los acusados, o la pena de muerte, castración y trabajos forzados, eso ya depende de qué canal veamos. El caso, con el tiempo, es olvidado por todos, gracias a que otra historia aún más morbosa acapara los medios. Es que es periodismo humano, dicen. Es que la labor del periodista no es sólo informar. Les recomiendo este manual.
El padre de una hija que ha sido asesinada tiene todo el derecho del mundo a desear al asesino, no ya la cadena perpetua, sino una eternidad de los peores tormentos terrenales o infernales escuchando mientras a Leonardo Dantés. Pero cuando la opinión pública, calentada, bien dirigida y pastoreada por los medios, empieza a sumarse a sus ideas, es momento de preocuparse. Como decía aquél el otro día, se me caería la cara de vergüenza si en el futuro tengo que explicarle a un hijo, o a un nieto, que en España hay cadena perpetua porque un puto macarra mató a su novia y logró así acojonar a medio país. Si hay algo que falla en el sistema penal español, no es la ausencia de alojamiento a pensión completa a costa del contribuyente hasta que la espiches. Es que por un delito de calumnias (a cualquier cosa llaman calumnia) pidan la misma pena de cárcel que por un asesinato a sangre fría. Es que salga más barato matar que robar. Es que se encierre a los que desfalcan, para que vivan a cuerpo de rey entre rejas un tiempecito, y luego salgan con todo su patrimonio y riquezas robadas intactas. La justicia (si se puede llamar así) no es uno de los puntos fuertes de este país, en eso todos de acuerdo. Pero encerrar a alguien de por vida no arreglará nada.
Aunque, bien pensado, igual no es para tanto. Total, dentro de dos semanas la comidilla será que han encontrado un palomino en los calzoncillos de Rajoy, que un reconocido futbolista ha cambiado de sexo o que han encontrado un alcalde que no roba. Bueno, esa última probablemente no. Pero ya nadie se acordará de nadie. De hecho, probablemente ni tú mismo te acuerdes ya del nombre de la chica de la que hablaba al principio de esta entrada. Total, pa qué.
¡Saludos!



Joe, no puedo estar más de acuerdo.