Clave 80
Como los que me conozcan bien sabrán, no voy mucho al Mercadona, no es mi supermercado favorito. Aunque de vez en cuando me deje caer por allí para comprar su magnífico pan o las cuatro cosas que tienen que me gustan más que sus equivalentes en Carrefour o Lidl, no soy habitual. Pero cuando voy, lo que más me gusta, es el momento clave 80.
(Ahora mismo me acaba de entrar la duda de si el número era 80, esta mañana lo he escuchado pero ya no estoy tan seguro. Asumamos que estoy en lo cierto. El resultado será el mismo).
Clave 80 es lo que ocurre cuando estás en la cola de la única caja abierta tras dos señoras crepusculares con las cestitas verdes llenas a rebosar como si fueran carros que no paran de cotorrear con la cajera. Lo de las cestitas llenas como carros, por cierto, estoy convencido de que lo hacen para que a los que estamos en la cola con un paquete de tranchetes y una barra de pan no nos dé por preguntarles si nos dejan pasar, que mire usté que no llevo ná, señora. La colección de respuestas que he recibido a esa pregunta da para otro post. A lo que iba: en la cola tras dos señoras de aspecto variado, cuando otro amable cliente se concatena en la fila de los impacientes. Saboreando el momento, el empleado de caja agarra su magnífico teléfono y suelta “No sé quién no sé cuántos, acuda a línea tal. Clave 80“.
Unos pocos segundos después, mágicamente, aparece otro empleado, abre la caja de al lado, y pronuncia las palabras, el conjuro: “Pasen por aquí en orden”.
En orden. Los cojones, como dicen en mi barrio.
[Modo Félix Rodríguez de la Fuente ON:]
En ese momento, la especie Maruja comunis se abalanza sobre la caja libre como los buitres del Serengueti sobre una gacela recién degollada, y escamocha su cesta de la compra contra la de sus competidores, en la feroz lucha de la supervivencia y el llegar a casa antes. Un momento privilegiado de contemplar.
[Modo Félix Rodríguez de la Fuente OFF]
Lo que parecían indefensas señoras de edad se revelan como campeonas de los 3 metros obstáculos, y, empujando si pueden, pugnan por alcanzar una posición de honor en la fresca, virginal, recién abierta línea de caja. Cuando aún no te has recuperado del susto, y si has conseguido mudarte de caja, te encuentras de nuevo tras varias señoras con cestas repletas. Y tú con tu paquete de tranchetes. A ver quién les dice que si me dejan pasar, que llevo prisa.
Y lo peor, es que siempre, siempre, los de la otra caja acabarán antes que tú. Pero eso también da para otro post.
¡Saludos!



Yo creo que es código 90!!!
Como ciclista y como cliente habitual del mercadona pienso que las ancianas son la peor lacra de la humanidad: no producen, se quejan de todo, nos cuesta un riñón sus pensiones y el otro realizarles complejas operaciones para alargar sus improductivas vidas unos dos o tres años más, son firmes bastiones de lo valores más caducos y anacrónicos, su peinado casco consume tanta laca que fácilmente raparles la cabeza a todas reduciría en un 40% las emisiones de CO2, no tienen vergüenza a la hora de colarse en todos sitios, echan la mañana saturando las consultas de los médicos de cabecera y a poco que les sube la fiebre o el azúcar reclaman una ambulancia que les confirme lo natural que es estar jodido con 80 años y por encima de todo manipulan hasta el extremo a todos los que les rodean fingiendo encontrarse muy mal, llevandose las manos al pecho y poniendo cara de sufrimiento.
Por todo ello: EUTANASIA UNIVERSAL Y OBLIGATORIA: YA!
neneeeee!Que el nombre de una especie va: La primera (nombre del género) en mayúscula (la primera letra), y la segunda (nombre específico) en minúscula, por no hablar de que lo debes poner subrayado o preferentemente EN CURSIVA!
Me disculpe usted por tamaño error de gravísimas consecuencias, afortunadamente ya está subsanado y parece que no ha habido heridos…