Archivo de Noviembre, 2008

La dichosa ley de pureza alemana de 1516

Tiene que ver con alcohol y drogas, curiosidades. Perpetrado por Daikrieg el 30-11-2008 – Han dicho 4 cosas

Quizá a aquellos que, como yo, gusten de la cerveza en toda ocasión, se les haya pasado alguna vez por la cabeza, a la vista de la nutrida oferta comercial que dice cumplirla, la pregunta de qué será la Ley de Pureza Alemana de 1516. San Miguel, carrefour, dia, nadie quiere quedarse atrás y muchas marcas muestran ya en sus productos el número 1516, normalmente en tipografía gótica, para darle una apariencia más germánica.

Pues bien, buscando un poco por internet, resulta que el único fragmento de la Reinheitsgebot (como se dice en alemán) concerniente a la elaboración de cerveza especifica que los ingredientes con los que se debe fabricar son: agua, cebada y lúpulo. Pero, se preguntarán algunos, ¿la cerveza no es agua, cebada y lúpulo? Pues en general sí, eso es lo gracioso. Vender cerveza asegurando que cumple la ley de 1516 es más o menos como vender tortillas de patatas asegurando que están compuestas de patatas, huevos y cebolla. Cosas del marketing.

Reinheitsgebot

La Reinheitsgebot

El resto del documento únicamente da cuenta de las medidas, los precios, y los lugares donde se debía vender cerveza en el Ducado de Bayern (Baviera). La ley en cuestión, aprobada por el duque Wilhelm IV de Bayern, tenía una consecuencia, a la vez que motivación, interesante: curiosamente, el monopolio absoluto de la cebada estaba en manos de dicho duque, con lo que al permitir únicamente la fabricación con su materia prima, el avispado escucha de fondo el clásico sonido de caja registradora, pues no se permitiría la elaboración de cerveza de, por ejemplo, trigo o centeno, materias primas de las que no era absoluto propietario (otra cosa es que la cerveza de trigo sea más densa que el hormigón y normalmente le vengan bien unas albóndigas). No era tonto del todo, mi tocayo.

Pero, para que veáis que no os miento, aquí os dejo una traducción aproximada de la Orden de pureza (Reinheitsgebot, ahora que uno estudia alemán):

Por la presente proclamamos y decretamos, por Autoridad de nuestra Provincia, que de ahora en adelante en el Ducado de Baviera, las siguientes reglas se aplican a la venta de cerveza:

De Michaelmas (San Miguel, 29 de septiembre) a Georgi (San Jorge, 23 de Abril), el precio de una Mass (jarra de litro tipo Revolver) o de un Kopf (medida un poco más pequeña), no excederá el valor de un Penique de Munich, y de Georgi a Michaelmas, la Mass no será vendida por más de dos peniques del mismo valor; el Kopf por no más de tres Heller (un Heller es equivalente a medio penique)

Si esto no se cumpliera, los castigos listados debajo serán administrados. Si una persona fabricara, o tuviera de cualquier otra manera, otra cerveza que la [fabricada en] Marzo, no se venderá a más de un penique por Mass. Además, es nuestro deseo enfatizar que en el futuro, en todas las ciudades, mercados y en el campo, los únicos ingredientes usados para la elaboración de cerveza deberán ser Cebada, Lúpulo y Agua. Quienquiera que conociéndola no obedeciera o ignorara esta ordenanza, será castigado por las autoridades, confiscando dichos barriles de cerveza, sin falta. Si, no obstante, un posadero en el campo, ciudad o mercados comprara dos o tres cubos de cerveza (60 Mass) y los vendiera a la población, se le permitirá cobrar un Heller más por la Mass o el Kopf de lo mencionado arriba. Además, si hubiera escasez, y en consecuencia subida del precio de la cebada (considerando que los tiempos de cosecha difieren, debido a la localización), NOS, el Ducado de Baviera, tendremos el derecho a ordenar ceses para el bien común.

Firmado: Duque Wilhelm IV de Baviera, 23 de abril de 1516, en Ingolstadt.

Lástima que esta ley se aboliera hace unos 20 años, porque si siguiera activa, exigiría mi jarra de cerveza a un penique todos los sábados por la noche.

¡Saludos!

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Han dicho 4 cosas »

Redescubriendo la música tradicional mongola

Tiene que ver con frikadas, música. Perpetrado por Daikrieg el 26-11-2008 – Han dicho 3 cosas

Sí, no os asustéis al ver el título, ni os penséis que estoy de coña, ni que estudiar control ha terminado de estropearme. Hoy estoy aquí para hablaros de un tipo de música tradicional, quizá no exactamente de toda Mongolia, sino más bien de la parte occidental, y de ciertas regiones de Rusia, sobre todo de Tuva: el throat singing, o, traduciendo duramente, canto gutural.

El fundamento de este estilo de canto no tiene nada que ver con Cannibal Corpse ni nada similar, aunque el resultado no difiera mucho, sino que se trata de una manipulación de resonancias armónicas de las ondas sonoras a través de su garganta. Ahí es nada, frase de catedrático por lo menos.

Consecuencia de lo anterior es la producción de una serie de sonidos realmente curiosos, que dan lugar a piezas para algunos relajantes y para otros increíblemente estresantes, que invitan a la reflexión y a la meditación. Os dejo un ejemplo de uno de sus mayores exponentes: el grupo Huun Huur Tu, de Tuva. No prestéis mucha atención a la música y atentos a las voces.

Si habéis tenido narices a escucharlo entero, o al menos una parte suficientemente representativa, os dejo a otros grandes exponentes del género: Chirgilchin (literalmente: baile del aire en el calor del día).

Sí, aunque parezca mentira, hay gente que escucha esto por placer (yo mismo a veces). Quizá es una opción a considerar para cuando queramos devolverle su jugada a los eternos tocapelotas de la música en el móvil. Imaginaos la escena: un autobús/metro/tranvía repleto de gente y el típico tontoleches con el requetón puesto a todo volumen mientras su cabeza orbita espasmódicamente el eje central de su cuello. Llegas tú, con tu emepetrés del carrefour con altavoz, te pones al lado, y enchufas un directo de Huun Huur Tu a todo el volumen que de el aparato y amplificando con la mano en forma de altavoz. Triunfas.

Desvaríos aparte, me temo que eso es todo por hoy, me gustaría extenderme más pero no tengo tiempo ni para comer, y por estar aquí blogueando estoy perdiendo un tiempo vital que podría estar aprovechando en ver Dexter o dormir, así que…

¡Saludos!

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Han dicho 3 cosas »

La Señal, de Ángel Gutiérrez y David Zurdo

Tiene que ver con citas, cosas del blog. Perpetrado por Daikrieg el 16-11-2008 – Han dicho 5 cosas

Bueno, ya está terminada. Tras una semana intensa pero en la que he podido sacar algún hueco para leer cada día, ya he llegado al final de La Señal. Bueno, o no exactamente al final. Sigan leyendo.

La Señal, de los autores españoles Ángel Gutiérrez y David Zurdo, me llegó hace unos días cortesía de Bloguzz, los chicos que te regalan cosas para que hables de ellas en tu blog, circunstancia que me alegró sobremanera ya que soy un ávido lector, sobre todo de temas de ciencia ficción. Y que a uno no le regalan libros firmados todos los días…

Bien, pues la primera sorpresa llegó al recibir el libro, que no era un libro, sino un megapack para convertirse en hacker formado por todo lo que veis a continuación:

La Señal con todos sus complementos

Una careta para camuflarse, unos guantes para no dejar huellas, unas gafas de supuestos rayos x, un pendrive con unos contenidos alusivos a la historia, y aún más cositas. Sorprendente cuanto menos, pero totalmente comprensible cuando descubres el aire que le han dado al libro. Para empezar, no tiene un final muy definido, sino que redirige a una web (http://lasenal.es) en la que, mediante una contraseña que encuentras en las páginas de la novela, se accede a una documentación sobre los orígenes de los personajes, los hechos reales en los que se inspira el libro, etc. La idea es que que cada uno saque sus conclusiones entre los retazos de información que se recogen de la web y lo que sacas en claro de la propia novela.

Pero hablemos de la novela. Apoyada en el Proyecto Conciencia Global, el cual postula que todos los seres humanos estamos unidos por un vínculo emotivo detectable y que puede ser usado para evitar grandes catástrofes, la historia arranca con un departamento especial de Febei encargado de explotar dicho vínculo. Una gran señal avisa de que algo va a suceder en un determinado momento y lugar: un pueblo perdido junto a la frontera canadiense en pleno temporal de nieve, pero no se sabe exactamente qué va a ocurrir, así que hacia allí sale escopeteada la agente Maia Kensington. Paralelamente, el informático y criptógrafo Ian Moone huye del ejército de los EE.UU. hacia Canadá con el arma computacional definitiva. El encuentro de Maia e Ian marca el inicio de la chicha de la historia, aunque la novela es trepidante desde la primera página.

A grandes rasgos, la Señal es un thriller tecnológico bastante bien documentado ambientado en Estados Unidos y escrito a la manera americana, pero por españoles. Esa es la primera cosa que menos me gusta: se nota demasiado que el estilo que pretendían darle es el de una superproducción de Hollywood o una serie de éxito, pero que se han quedado a cierta distancia. Por ejemplo: un auténtico estadounidense dudo que nombrara sus proyectos de investigación ultrasecreta con nombres de la mitología clásica, como Proyecto Lakesis; sería mucho más apropiado algo parecido a Proyecto Águila Negra. Es sólo un detalle pero tantos como ese repartidos a lo largo de la historia le restan un poco de credibilidad.

El libro, aún así, me ha gustado, no piensen mis lectores (y los autores, si leyeran esta reseña) lo contrario; de hecho me ha tenido absorto horas seguidas sin soltarlo esperando a ver qué pasaba, una cualidad que valoro bastante a la hora de sentarme con una novela. La estructura es lo suficientemente no lineal para los tiempos que corren pero no excesivamente cargada de flashbacks y simultaneidades como para perderse, y me encantan los detalles como cambiar la tipografía cuando reproducen informes, la doble columna de la primera página, o los compases de Beethoven que encontramos al abrir el libro. Detalles que le dan a La Señal mucha personalidad, al no limitarse a ser un montón de letras juntas unas con otras, pero no logran mitigar el otro gran defecto que, desde mi punto de vista, tiene la historia: parece un guión. No sé si la idea original de los escritores era hacer una película, o que no estoy demasiado acostumbrado a los libros de este género, pero he tenido la sensación a veces de estar leyendo la transcripción de un episodio de, pongamos, 24. Frases cortas, redacción dinámica, que te impele a devorar página tras página, pero que no llega a calarme literariamente. Afortunadamente el gancho de esta novela es más la historia que la narrativa.

En resumen: una buena historia, una original manera de presentarla y promocionarla, y desde luego un soplo de aire fresco en el concepto tradicional de novela al incluir al lector como parte activa de la historia y hacerle indagar la conclusión. Recomendable si te gustan todos los temas relacionados con internet, la criptografía, o simplemente si quieres una novela amena y cómoda de leer.

“El desasosiego interior de Ian se había convertido en un grito de angustia que aullaba dentro de su cerebro. Si lo que Kens decía era cierto, el dolor de los seres humanos no era un aullido sordo que se desvanece en el aire, sin dejar huella. La humanidad compartía el dolor de todos sus miembros; cada hombre y mujer, el dolor de sus semejantes.

El dolor de sus semejantes…”

¡Saludos!

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Han dicho 5 cosas »

Antena 3 cada vez se supera más

Tiene que ver con mala hostia, reflexiones. Perpetrado por Daikrieg el 13-11-2008 – ¡Vamos, di algo!

Creo que ya hablé de ellos en alguna ocasión. Pues bien, van anoche y dicen, textualmente, que en España el garrafón no existe. Que es un mito. Que la gente no puede saber tanto de alcohol. Así, a las 12 y pico de la noche. Programando me hallaba yo en el salón, con la tele como compañía, aunque ajena a ella, encendida probablemente por alguien que ya había abandonado la habitación. Un programa de esos que tanto están de moda ahora, de acutalidad callejera, en el que hablaban del alcohol y del botellón. Pero no de grandes botellas, sino de esa costumbre tan arraigada en el estamento juvenil español de consumir alcohol a la intemperie, en lugar de hacerlo en los establecimientos específicamente diseñados para ello.

Digo yo que si quisieran, ya lo habrían solucionado. Pero no quieren. Quieren que nos gastemos 8 euros en un cubata que no es de garrafón, no señor. Que no existe. A ver, repitan conmigo: el garrafón no existe, lo que ocurre es que nos pasamos de listos, sí, que creemos saber más de alcohol de lo que en realidad sabemos, y no sabemos diferenciar cuándo una bebida nos siente mal por culpa de las anteriores y cuándo por culpa de que estamos bebiendo disolvente 1 Carrefour (la marca más barata).

Manda carallo, que dicen en el norte. Y encima se sacan de la manga un estudio realizado en 100 bares de Madrid, asegurando que en el ciento por ciento de ellos el alcohol analizado no sólo era del mismo tipo que el que se había pedido, sino que además era de la misma marca. Así, con dos cojones.

Claro, si te vas al bar Pepe, o al mesón Rosamari, allí no te van a dar garrafón. Y menos si la persona que lo pide tiene mínimamente pinta de estudioso (es decir, que se dedica a hacer estudios). Ahora, que nos encarguen el estudio a nosotros, gente más o menos joven, y en locales nocturnos, en los que lo único que se pide son cubatas. Yo no sé mucho de alcohol, pero sé que el fertilizante del Lidl con coca cola no está (ni es) nada bueno.

Lástima que no encuentre ningún vídeo del programa que respalde mis palabras, ni sepa siquiera cómo se llamaba el programa, pero anoche me acosté de muy mal cuerpo de Cristo.

Que el garrafón es un mito. Ay mamá, que me da la risa.

¡Saludos!

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Nadie ha dicho nada »

Primeras impresiones del macbook

Tiene que ver con electrónica e informática, frikadas. Perpetrado por Daikrieg el 5-11-2008 – Han dicho 7 cosas

Aun a riesgo de que esto se convierta en otro de esos monotemáticos blogs sobre la compañía de la manzana que lo diseña todo en California, voy a hacer una pequeña anotación sobre mi nuevo juguete. Que también se lo merece, digo yo. Tras unos días de uso y abuso, de acostumbrarme al teclado, al sistema operativo, de instalar Windows por culpa de la UPCT y de intentar instalar amaroK (llevo 3 días compilando sin parar…), puedo aventurarme a escribir aquí unas primeras impresiones de lo que es este sorprendente aparato.

Lo que más me gusta:

-Su extremo silencio. No sé si carece de ventilador (creo que sí), o es que de tan silencioso no se le nota, pero hay veces en las que llego a dudar de si estará encendido o no, cuando la pantalla se apaga para ahorrar energía y ninguna luz ni sonido atestigua su funcionamiento. Se acabaron los secadores de pelo.

-Paralelamente al silencio, y aunque cueste creer, las bajas temperaturas que alcanza la carcasa. Quizá yo, por venir de una marca cebollera como es Acer, noto más estos detalles, pero no deja de ser asombroso cómo puedo tener el portátil sobre las rodillas una hora seguida sin que peligre mi masculinidad por efecto del calor… amén de que gracias a su constitución de aluminio se refrigera como un condenado. De hecho, por las mañanas no hay quien lo toque de lo frío que está.

-Los detalles; detalles como el sensor que regula el brillo de la pantalla en función de la luz ambiental; detalles como el que tanto las ranuras de ventilación como los altavoces sean invisibles; como que la lucecita que anuncia el estado de reposo sea indistinguible del aluminio cuando está apagada (cosas del micromecanizado, hoygan), etc. Siempre se ha dicho que los manzaneros son muy detallistas,y ¡demonios si lo son!

-La extrema sinergia entre el software y el hardware: El sistema operativo vuela, casi literalmente. Arranca en segundos y no se ralentiza jamás. También es cierto que el ordenador es bastante potente, pero trabajar con un hardware tan optimizado ayuda. El trackpad, con todas sus posibilidades, es algo incómodo al principio, pero en cuanto han pasado un par de días forma un dúo monstruoso con el ratón tradicional.

Pero claro, no podía ser todo tan bonito. Aunque la impresión general es muy, muy positiva, hay una serie de detalles que no me han terminado de convencer:

-Para empezar, la tontería de las lucecitas indicadoras de la batería. En el lateral izquierdo, en un sitio que pide a gritos un multilector de tarjetas, algo imprescindible hoy día, hay 8 puntitos de luz junto con un botón. Al pulsar el botón, se enciende una cantidad de luces proporcional a la batería restante, o un sorprendente efecto Coche fantástico si la batería no está presente. Muy útil, sí señor.

-Además de la ausencia de lector de tarjetas ya comentada, echo de menos otro puerto USB. Con sólo dos, y teniendo en cuenta que uno está reservado para el ratón, no puedo desenvolverme con la suficiente libertad: Si no es un pen drive demasiado grueso como para entrar junto a otro USB, es mi disco duro portátil que requiere dos puertos, o la conexión a internet de mi casa, que va también vía USB. Un poco escaso, la verdad.

-En su afán minimalista, además, se han cargado varias teclas que yo utilizaba a más no poder: Suprimir, Avanzar y retroceder página, capturar pantalla, etc. Probablemente se pueda conseguir el mismo efecto con combinaciones de las 5 ó 6 teclas modificadoras, pero aún estoy aprendiendo a usarlas…

-Aunque el sistema operativo en general es bastante bueno (y me está gustando más de lo que creí en un principio), incorpora una serie de características auténticamente atroces: El botón de agrandar pantalla nunca produce el efecto deseado, así como el de cerrar ventana (que unas veces cierra el programa, otras veces la ventana, y otras no cierra nada); por no hablar del insulto de no poder utilizar el teclado en el navegador de archivos. Mover arrastrando un documento de home/Documentos/Universidad/Control/Prácticas a home/Documentos/Universidad/Control/Teoría se vuelve una lenta agonía, dado que hay que hacer todo el recorrido desde el principio, en lugar de subir un nivel, entrar en la carpeta vecina, y soltar un Ctrl+V como Diox manda.

-Y por último y probablemente el más importante: iTunes es una mierda. Con todas sus letras. Estoy tirando de Songbird hasta que consiga correr amaroK en Mac OS X, y vive Diox que lo haré.

Así que estas son mis impresiones, por supuesto totalmente subjetivas; estoy realmente contento y cada vez más cómodo con este bicharraco en mi mesa, y no veas lo que farda cuando lo tengo en la biblioteca. No se lo recomendaría a todo el mundo porque es un cambio muy grande, pero la calidad, los acabados, y el precio no tan elevado como uno esperara de un Apple, son bazas muy a su favor.

Hasta aquí por hoy, pues. Voy a seguir compilando amaroK.

¡Saludos!

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