Recomendaciones literarias
Me gusta leer, ya lo sabéis. Leer sin parar, todo tipo de libros, de todos los géneros, autores y editoriales. Pero últimamente el género fantástico lo tenía un poco olvidado, así que cuando me recomendaron encarecidamente los libros de un polaco de nombre impronunciable llamado Andrzej Sapkowski, lo vi como una oportunidad para resarcirme. Así que marché a la biblioteca a por el primer volumen de su Saga de Geralt de Rivia: El último deseo.
Y cuál sería mi sorpresa al descubrir uno de los mejores libros de fantasía heroica que he leído en mucho tiempo. Si bien es cierto que el libro no es una novela al estilo, sino que parte de una historia central (totalmente vacua por otra parte) para ir hilvanando pequeños cuentos, merece un lugar de honor entre los más grandes. Porque lo maravilloso e innovador de este escritor, que, por lo que me he podido informar después, es casi un héroe nacional en Polonia, es que trata la fantasía de forma cruda y real. Es decir: si realmente en el medievo hubieran existido dragones, brujos, elfos, etc., probablemente se vivirían situaciones similares a las que nos describe el buen Andrés. Las princesas no son doncellas fermosas, sino que son caprichosas, ligeras de cascos, y no siempre bellas; los brujos son mercenarios que se meten casi en cualquier lugar con tal de ganar unos durillos matando monstruos; hay inflación, usura, especulación, etc.
Vamos, nada que ver con el Señor de los Anillos u otras obras más, digamos, tradicionales. Pongo como ejemplo, cuando están luchando contra un dragón (ahora mismo no recuerdo si es en el primer o el segundo libro) que custodia un tesoro, alguien se queja de que Siempre que se mata a un dragón y se recupera su tesoro, hay cerca algún mago amigo del gremio de Joyeros que se ocupa de que las piedras preciosas no salgan al mercado para que los precios no bajen. Ya veis, como en la realidad.
El realismo crudo es uno de los puntos de este Último deseo. El otro es el argumento en sí. He dicho que el libro se compone de pequeños cuentos hilvanados entre ellos; pues bien, esos cuentos no son otros que versiones propias y un tanto retorcidas de Blancanieves y los 7 enanitos, La bella y la bestia, etc., aunque al principio cueste darse cuenta. La escritura es fluida y cómoda de leer, y nunca nos da todo hecho, sino que, a base de pinceladas, va construyendo la personalidad y las historias propias de cada personaje, definiéndolos poco a poco, siempre con ese trasfondo de amargor y pesimismo realista tan característico.
Una obra, en resumen, digna de que le dediquemos un rato este verano. La traducción, por cierto, al menos la edición que pillé yo (El último deseo + La espada del destino, Círculo de Lectores, 2005, ISBN: 84-672-1356-6) es muy buena, a pesar de lo complicado del lenguaje (términos técnicos de agricultura, equitación, acentos y maneras de hablar,…). Así que ya sabéis: os espero en el tercer volumen de la saga: La sangre de los elfos.
¡Saludos!
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