Metallica is here!
O This is Metallica!, ya no me acuerdo muy bien de lo que dijo. Estaba demasiado extasiado. Pero lo importante es que lo dijo como sólo Hetfield sabe decirlo. Quizá ya no sean lo que eran, pero siguen siendo muuy grandes. Pero no adelantemos acontecimientos. Además, las fotos las podéis ver aquí mismo.
La comodidad de viajar en Altaria por poco más de 2500 pelas (15 de los antiguos euros) sólo puede mejorarse de una manera: cogiendo uno de los maravillosos cercanías futuristas con curiosos carteles de la comunidad de Madrid totalmente gratis. Al llegar y contemplar la marabunta de jevis que se está montando, uno no puede menos que sentirse abrumado (aunque algún euskaldun piense que Murcia pertenece a Andalucía), y hacer el camino hacia las tiendas con un par de paisanos ayuda a digerir la distancia. Muchas risas la primera noche en la muy bien montada (aunque entonces aún incompleta) zona de acampada, y la curiosa presencia de un curioso personaje que hacía curiosos gestos. Se hace llamar Gerard, si lo veis, dadle saludos.
Al día siguiente, no hay nada mejor que levantarse escuchando el mismo disco que estaba puesto en la barra cuando te acostaste, y así por lo menos te lavas la cara animado (había grifos y todo). La cantidad de tiendas del Decathlon y algún despistao con tiendas de las de toda la vida no hacía más que incrementarse y, al ir a tomar el bus-lanzadera hasta el recinto (recio de cohone!), compruebas que, en efecto, todas esas tiendas las ha puesto más gente todavía… que te acompaña en tu viaje. Viaje que termina al comienzo de una larga fila de vallas y la sensación de que estás entrando en algo muy, muy grande.
Y vaya si era grande. Llegamos al final de Millencolin (quería verlos, pero otra vez será), justo antes de que comenzara la actuación del indescriptible Serj Tankian, alias Leónidas, que nos deleitó como se esperaba con su impresionante y polifacética voz, además de sus múltiples talentos instrumentales, desde la guitarra al piano pasando por una cosa pequeña y electrónica que distorsionaba su voz. O algo. Un concierto para verlo y disfrutarlo, oírlo y empaparse de todos sus matices. Muy distinto por cierto del que le seguía, nada menos que la otra mitad de Sepultura que no había visto todavía: Los hermanos Max e Igor Cagalera Cavalera, en Cavalera Conspiracy. No tengo fotos de ese concierto porque estuve demasiado ocupado sobreviviendo, lo único que puedo decir es que me sorprendo de la capacidad de los bolos de transportarte de forma casi instantánea de un lado a otro del recinto. Creo que me lo recorrí entero mientras escuchaba maravillas como Inflikted, Sanctuary, Roots o Territory. Total, ná.
Eso de ahí al fondo es Serj Tankian. Nótese la enormidad del escenario.
Un merecido descanso mientras el vejestorio esquelético pero panzudo conocido como Iggy Pop (aunque más bien hace punk) actuaba sirvió para saciar nuestro apetito, previa lucha a empujones y codazos por un poco de preciadísima comida y cerveza. Una barra más larga u otra más no hubieran estado mal (tirón de orejas). Sin embargo, apenas tuvimos tiempo de entretenernos ya que The Offspring estaba sonando y había que ir a coger sitio para Rage Against The Machine. Lástima que el enorme retraso que acumularon, el agobio y la deshidratación no nos dejaran disfrutar del concierto en condiciones y tuviéramos que retroceder algunas posiciones en el frente. No dejó de llamarme la atención la cantidad de farloperos solitarios que se contorsionaba nerviosamente a lo largo y ancho del recinto.
Tras tomar uno de los múltiples autobuses que procesionaban hacia el Cerro de los Ángeles, exhaustos y derrengados, apenas tuvimos tiempo para dormir; había que coger fuerzas para lo que quedaba. Y vaya si quedaba.
Hacia las 7 de la tarde del sábado, servidor se perdió de sus amigos, acompañantes, y de todo el mundo conocido para irse a comer valla a uno de los conciertos que más ganas tenía de ver: Soilwork. Muy poco tiempo para los grandes suecos (en todos los aspectos), pero suficiente para hacer un hermoso circle pit con conga heavy alrededor incluida. No faltó ninguna de las que más me gustan, pero sí les faltó tiempo. Cosas de los festivales. Ahora, a descansar mientras tocan los Queensryche (que pintaban para mí tanto como Iggy Pop), y a recopilar fuerzas para Within Temptat… Ah, bueno, entonces da igual.
A Soilwork los vi todo el rato más o menos así
Porque a Within Temptation como mejor se les ve es abrazado desde atrás a tu complemento de festival y meciéndote ligeramente hacia los lados. O al menos, así pensaba gran parte del auditorio. Apuesto a que la mayoría de varones heterosexuales estaría más pendiente de la presencia de la ya treinteañera pero bien conservada Sharon que de su, por otra parte, portentosas dotes vocales. Muy bonito y contemplativo, el show.
Quedando una hora para Metallica, surgió la duda de si acercarse a Machine Head para verlos un poco o ir a abastecerse de pitanza y a coger sitio para los grandes. Claramente ganó la segunda opción. Aún así, Machine Head estaba hasta la bandera, ideal para oírlos desde la barra…
…porque cuando empezaron los pesos pesados era mejor haber cogido fuerzas. Más chulos que un ocho tumbado y derrochantes de esa energía y personalidad tan característica, las dos horas de concierto amenizado por pirotecnia y lanzallamas pasaron tan rápidas como lenta pasaría la vuelta a Murcia. ¿Que sobraron canciones nuevas y faltaron viejas? Pues sí. ¿Que desde que se dejaron el alcohol -o eso dicen- ya no son lo mismo? Pues también. ¿Que había que verlos? De cabeza. Y me importa poco lo que piensen cuarentones calvo-melenudos que ya los han visto en sus años mozos (de ambos), yo me lo pasé como un enano en las primeras filas, disfrutando en directo, por fin, de One, Master Of Puppets, Seek And Destroy y la erizante Nothing Else Matters, entre otras. Podría llenar líneas y líneas, pero si os gusta Metallica y los habéis visto, ya sabéis de lo que hablo. Y si no los habéis visto, no querréis que os ponga los dientes largos ^^
Metallica, con dos cojones.
La intención original era quedarse a At The Gates, pero así mismo nos quedamos, a las puertas, dado que la horriblemente inmensa cantidad de gente que allí se aglomeraba literalmente nos dirigió a la salida, aunque antes de llegar a ella una parte del público improvisara otra, un poco sui generis quizá. Tiraron abajo las vallas y salimos saltándolas. Cosas peores se han visto, ¿no?
Y poco más se puede contar de este maravilloso evento sin repaginar, que ya me he extendido bastante. La organización, salvo detalles menores, fue soberbia (se nota que no son españoles), el cartel de lujo no, lujazo, y ni siquiera las 5 horas del autobús directo a Murcia (mientras que el que pasa por Albacete y algún sitio más tarde poco más de 4, yo no sé cómo nos timaron tanto…) pudieron desanimarnos. Un fin de semana eléctrico, electrizante, y que queda grabado a fuego en mi memoria y mi armario: camiseta exclusiva del evento para el nene.
La colección de fotos, repito, está siguiendo este enlace.
¡Saludos!



Grandismo!sólo te ha faltado estampar la geta del Gerard en primera plana…xDDDDD
Me faltaron algunos clásicos (dónde están From Whom The Bell Tolls, The Memory Remains, The Unforgiven o Battery?) y me sobraron Devil’s Dance y Bleeding Me…
Pero muy buen concierto ;)
Si, ciertamente a la primera parte le sobraba muchas nuevas y faltaban muchas viejas…