Indiana o no Indiana
Anoche fui al cine de estreno: nada más y nada menos que Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal. O de lo que sea.
AVISO: Este post no contiene spoiler alguno. Es simplemente una opinión a grandes rasgos.
Ver a Indy en el cine es una de esas cosas que me quedaban pendientes, como ver a Metallica en directo (¡una semana, una semana!) o viajar a Japón (diox sabe cuándo), así que desde que ayer por la tarde me subí en el tren de vuelta de Cartagena hasta que llegué a la puerta del Rex a las nueve y media de la noche me encontraba visiblemente alterado. Afortunadamente a las nueve y media no había mucha cola (quizá unas veinte o treinta personas), así que cuando por fin se abrieron las puertas pudimos enganchar un buen sitio. Bueno, lo que antes habría sido un buen sitio.

Mira qué bonico esto.
Porque el Rex ya no es lo que era. Le pese a quien le pese, y a mí me encanta el Rex. No sé si es una maniobra de sus jefes, la empresa Neocine, para que los clientes se pasen a los centros comerciales y tengan una excusa para demoler el Rex, como se corrió el rumor no hace mucho; o simplemente es que se está quedando viejo. Pero la calidad de imagen dejaba mucho que desear, en ocasiones con cantidades indecentes de ruido, y el otrora imponente sistema de sonido… bueno, además de que en todo momento le faltó un punto de volumen, de vez en cuando se ensordecía, como si se les hubiera escapado la clavija del conector.
Pero a esta vida hemos venido a sufrir, así que, con escasos dos o tres sombreros y látigos entre el público (la gente ya no es tan fan como antes), la proyección dio comienzo. Y debo decir que es una de las películas que me ha dejado la sensación más desconcertante tras verla. Porque, al salir de la sala, aún no tenía claro si acababa de ver un truñaco, o un peliculón. Y aún no lo tengo, si os digo la verdad.
La acción y los efectos especiales son de lo mejorcito que se ha visto en el cine últimamente, eso sí. Las persecuciones de coches, probablemente lo que más me gusta ver en una pantalla grande, impecables: muy buenos juegos de cámara a ras del suelo, peleas de coche a coche, payasadas clásicas de Indiana Jones, en las que Harrison Ford (abuelete pero en forma) acaba pasando por todos los coches que participan en la persecución, etc. Incluso el argumento, a pesar de lo absurdo que se vuelve en la última media hora (en la que me dieron ganas de matar a Spielberg, ya lo veréis), no estaba del todo mal, para lo que se hace últimamente. Pero algo fallaba. Algo no termina de convencer.
Quizá es la continuidad, quizá es lo ridículo del planteamiento, o quizá es que Indy tuvo su lugar hace sus añitos y ahora el mundo pide otro tipo de filmes. Pero no me terminó de cuajar. En cualquier caso, merece la pena verla en cine por lo espectacular de su planteamiento, y es de ese tipo de películas que más que una película son un hito cultural, algo que uno no se puede permitir dejar de ver y seguir viviendo tan feliz. O quizá sí, y es que soy un poco excesivo. No lo sé.
¡Fortuna y gloria!
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No hay que darle vueltas: ni es un truñaco ni es un peliculón. Su mal radica en que la peli parece que la hayan hecho deprisa y corriendo, que hayan rodado sobre un borrador, no un guión, a pesar de tener a los mejores detrás (Kaminski, Spielberg, Lucas, Koepp y Williams que tan sólo repetía la música de capítulos anteriores de la saga).
El problema del final radica, especialmente, en que la leyenda real sobre el Cráneo de cristal va de eso y no podían quitárselo de encima (de hecho, lee la entrada de la Wikipedia sobre ello: http://es.wikipedia.org/wiki/Cr%C3%A1neo_de_cristal). La película no es más que un pase de nostalgia, un claro anhelo de George Lucas que ya no sabe qué hacer, tan sólo estirar sus sagas indefinidamente sin un destino claro.
Está hecha tan sólo para deleitar a los que disfrutaron las películas antiguas. Lo que ocurre es que somos como ese grupo de viejos, que para recordar viejos tiempos, después de 20 años vuelven a pasar por ese bar por el que iban de jóvenes. Lo disfrutan porque es el bar de siempre pero les da cierto resquemor porque el sitio está asqueroso y de repente venden garrafón, aunque a lo mejor el bar siempre fue así y lo que te vendían siempre fue garrafón.
Vamos, yo la he disfrutado, aunque he optado por obviar determinados apuntes de la peli que sobraban, por ejemplo:
SPOILER
No es ya tan ridículo el asunto OVNI comparado con cosas de la peli como el ataque de los monos, la absurda escena de las lianas y, cómo no, lo más incoherente de todo: ¿Por qué van a devolver la Calavera? No había motivo alguno para ir: no les obligaban los malos y no tenían la necesidad de salvar a nadie. ¿Por qué? ¿Qué unía a Marion con John Hurt? (aunque está claro que el papel de John Hurt en una versión anterior del guión le pertenecía a Sean Connery pero que se negó a participar en esta nueva entrega de la saga).
FIN SPOILERS
Por cierto, de efectos especiales va mucho mejor y por delante la película de Iron Man. Te quedarás loco por el apartado visual.
Nada, al final tendré que ver el Hombre Plancha… Menos mal que existe internet ^^
En este caso en el bar antiguo no vendían garrafón, sino jack daniels’ y absolut. Y ahora cuando hemos pasado por el viejo bar nos han puesto garrafón y a precio de cubata en B12..lo único bueno es que esta vez no nos han echado..jajaja!