Y se curó. Vaya que si se curó

-¿Qué tal el concierto?
-Pues Gamma Ray, como siempre, me ha encantado, y Helloween, como siempre, ni fu ni fa.

Con esas palabras, oídas de soslayo a algún asistente desconocido pero con rasgos familiares (y es que, o los jevis son iguales en todos sitios, o Madrid estaba anoche lleno de murcianos), se podría definir, al más puro estilo Cafú, el evento al que asistimos anoche: el Hellish Rock Tour, en su parada madrileña. Como ya adelantaba hace unos días, me moría de ganas de ir porque, si ya de por sí me apetecía concierto, encima venían a España Gamma Ray y Axxis. Ah, y Helloween.

Y tras un viaje largo pero con la emoción contenida, nos lanzamos a por las doce paradas que separaban la Estación Sur de autobuses de la Sala Riviera, sin comer y a las cuatro de la tarde. Dejando aparte el viajar en el mismo vagón de metro que un nazi y el que Dani trabara una rápida amistad con un tipo bastante parlanchín y algo borracho, discurrimos hasta la sala sin mayor incidente que el no haber comido desde la mañana. La cola no parecía en principio muy larga, aunque se incrementó rápidamente con el tiempo, casi en la misma proporción que el enfado de Dani al comprobar, reiteradamente, que en la taquilla no sabían nada de la lista con los premiados en los sorteos de Rafa Basa. El moneo fue constante y, al final, nuestro cabreado compañero casi tuvo que arrancarle que ese tema lo manejaba el tío ese de la camisa azul que está ahí. Un punto negativo aquí para el personal de taquillas, y otro para los porteros, o, por lo menos, para el que me tocó a mí, que era increíblemente borde.

Pero estábamos dentro, a fin de cuentas. Y con nuestras respectivas camisetas de la gira recién compradas, nos fuimos sumergiendo en un mar de pinchos, pelos largos, calabazas y rayos gamma. Camisetas, por cierto, que aparte de encantarme, son realmente heavymetaleras, pues, como diría Dani, “¿Qué hay más jevi que ver a través de un portal con hachas un ángel caído rompiendo las cadenas del infierno y lanzando rayos verdes por los ojos, mientras pirámides con yingyangs vuelan de fondo?”. Más jevi que un albornoz de cuero, vaya.

Así que al poco salió al escenario la primera tanda de alemanes de la noche: Axxis. Este grupo, que empezó siendo hardrockero y hoy por hoy practica un power metal melódico de agárrate y no te menees, sólo contaba con unos tres cuartos de hora para tocar, lo que no impidió que ofrecieran un concierto muy, muy bueno, con mucha fuerza. Conviene destacar lo payaso que puede llegar a ser su cantante, tonteando con el público, empezando los típicos coros de pregunta-respuesta, e incluso, ayudado por una chuleta nada disimulada, comunicándose en español con nosotros. Algo que sería, por cierto, la tónica de la noche, ya que los tres grupos, unos más que otros, hablaron en nuestro idioma en diversas ocasiones. Mucho brío, buen heavy metal, y en definitiva poco tiempo para una banda que siempre ha estado en segundo plano pero que merece mucho la pena.

Axxis en todo lo suyo

Axxis, en todo lo suyo

Aunque en aquellos momentos yo no pensaba eso, sólo pensaba que después de cantar el último nanananaaa de Axxis iba a pisar ese mismo escenario alguien a quien llevo años adorando y nunca he podido ver en directo: Kai Hansen. Y, aún un poco acongojados por si seguía enfermo y no podría cantar, como había ocurrido en Lugo y Barakaldo, a los acordes de Welcome fueron apareciendo uno tras otro los miembros de Gamma Ray, y todos nuestros temores se desvanecieron cuando, como se aprecia en el siguiente vídeo grabado por el mismo Dani de antes, la característica voz del jefe empezó a desgranar los versos de Into the Storm.

A partir de ahí, y hasta el final del concierto, todo fue una sucesión de grandes canciones, un espectáculo en toda regla por una de las bandas más grandes del panorama metálico actual, y un auténtico gozo. Henning Base de Metallium, la voz que había sustituido a la de Kai en esos dos conciertos en los que no pudo cantar, apareció en el escenario en medio de la actuación a modo de artista invitado para cantar un par de canciones con su poderosa voz. Aún así, me alegro de que Kai ya se haya recuperado y hayamos podido disfrutar de él al máximo. Un concierto muy corto para mí, y para el sector hanseniano del público, y muy largo para el helloweenero, ya que la concurrencia estaba básicamente dividida entre esos grupos. Es de destacar el gran contacto que mantuvieron durante toda la actuación con el público, como cuando en Heavy Metal Universe Kai dividió la sala en dos mitades, la “heavy” y la “metal”, para cantar cuando él nos señalara, al más puro estilo fuego de campamento de Lobatos.

Gamma Ray en todo lo suyo

Gamma Ray, se les ve más o menos bien ^^

Pero claro, todo lo bueno se acaba, y muy rápido, por cierto, y cuando los primeros acordes de Send me a Sign vibraron por la sala, ya sabíamos que no iba a haber más. No mucho tiempo después ya arrancaba la tercera remesa teutona de la noche, los Helloween, con un decorado, siendo justos, impresionante: una gran ruleta de la suerte con un enorme muñeco haciendo las veces de un Jorge Fernández diabólico, paneles y lonas temáticas del Gambling with the Devil, su último disco. Este concierto, a pesar de que a mí Helloween no me termina de cuajar, lo voy a recordar más como espectáculo que como concierto. La ambientación, la tremenda batería y el tremendísimo solo de batería, después del cual apareció una especie de teatro de marionetas en un lado del escenario y la sección de cuerda junto con Andi Deris caracterizada al más puro estilo ZZ Top, tocando Smoke on the water, algo de pirotecnia también, etc. Helloween ya es un grupo que puede permitirse tamaño dispendio, y la verdad es que lo agradecí, como agradecí escuchar a Andi todo el rato en un español más que correcto (dado que vive en Tenerife, algo se le tenía que pegar). Siguen siendo Helloween, y algo de Hansen queda ahí.

Mar de cuernos

La sala en uno de esos momentos exultantes de jevimetalismo

Lo que no me gustó tanto fue la esperadísima Jam entre los dos monstruos, ya sus diferencias dejadas aparte por fin: sólo dos canciones, tocadas y ya está, canciones míticas, de acuerdo, pero me esperaba algo más, más interacción, más finales interminables, algo de chicha, vaya.

Y ya se acabó. Tras la foto de rigor junto al camión de la gira, emprendimos el viaje de vuelta a la estación de autobuses, sabedores de que nos quedaban 5 horas de carretera por delante a horas intempestivas, pero contentos y extasiados por el espectáculo que acabábamos de presenciar

Saludos!

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