El futuro del papel
Hoy por hoy, esto es comúnmente aceptado por la mayoría de los mortales (excepto por unos cuantos):
Elaboración propia en base a dos fotos encontradas en flickr, se publica bajo CC by-sa.
Parece claro que, si bien el continente tiene una determinada importancia, no justifica la sumisión del contenido, y que nadie (excepto los cuatro talibán del CD comprado con su caja y su libreto) se muere por no tener físicamente el último disco de su artista favorito. Y si no, que se lo digan a Radiohead.
El presente y futuro inmediato de la música está bastante claro, pero el problema que se nos plantea ahora es ¿qué hay de los libros? A mí me encanta leer, como a un condenado, pero el hecho de que, para leer cómodamente un libro tenga o que comprármelo (a precios muchas veces abusivos), o bien patearme la ciudad para ir a la Biblioteca Regional (a 3 km de mi casa, tardo menos andando que en transporte público), hacen que muchas veces aparque un poco este placer por otros más inmediatos y accesibles. Hace falta un iPod de los libros. Ya algunos han empezado a despuntar (como el Sony Reader o el Amazon Kindle), pero no acaban de cuajar entre las masas. Son tecnologías nuevas, aún no se aprovechan bien, son dispositivos caros, pero, como he defendido hoy, en la mesa familiar ante un plato de buen cocido, tiempo al tiempo. Y poco tiempo hasta que una colección de miles de volúmenes pueda almacenarse en un dispositivo del tamaño de una uña. Poco tiempo hasta que (y por esto es por lo que ha salido el tema hoy en la comida) los músicos de toda una orquesta descarguen, desde sus atriles digitales conectados en red, las digitaciones, arcos y sincronizaciones desde el atril maestro del director de la orquesta, ahorrándose la clásica estampa del músico atiborrado de partituras pintarrajeadas una y otra vez. Y es que mi hermano (que, por cierto, no hace mucho se ha unido a la OJRM), defiende el papel porque “no hay nada que lo pueda sustituir en condiciones”. Y efectivamente, a día de hoy no hay. Pero esperen 5 ó 10 años.
Unos pocos años y todo esto cabrá en un bolsillo…
Y es que las ventajas están claras: para empezar, abrir la posibilidad a CUALQUIERA de ser editado y leído en todas partes con la comodidad de la distribución por internet, sin depender de casas editoriales (más preocupadas en sacar todas las novelas y ucronías pseudohistóricas que puedan con las palabras códice, templario, etc en el título que en descubrir literatura de calidad), ya que en manos de todos está el poder ser autor de un documento o un pdf sin gastarnos un duro. Después, por todos es sabido que árboles, sobrar, no sobran, y aunque efectivamente un dispositivo como el que yo quiero y espero gasta energía, es más fácil y limpio hoy por hoy producir electricidad que recuperar masas forestales. Eso por no hablar de la comodidad de poder transportar en un solo cacharro toda la literatura que necesites: el libro para leer en el tren o en el WC, los apuntes de la universidad o el colegio, el proyecto que has de presentar, las partituras en que estás trabajando… Combinado con una tecnología de enlace wi-fi, o lo que esté por venir, cualquier ciudadano podrá acceder a las bibliotecas y leer lo que quiera, cuando quiera, y como quiera.
Las ventajas son tantas que me falta espacio para enumerarlas, pero no hace falta mucha imaginación para continuar la lista arriba empezada. ¿A qué precio está el metro cuadrado de vivienda en mi zona? Pongamos 2000 euros. Una estantería como la que cubre una pared entera del despacho de mi casa ocupa fácilmente 1.5 ó 2 metros cuadrados, por lo que tener la biblioteca en papel ha hecho perder a mi familia alrededor del medio millón de pesetas (evidentemente este es un cálculo muy rápido y antenatresil, pero se me ha antojado gracioso). No quiero imaginarme la extensión que abarca la palabra escrita en casa de mi buen amigo Rómulo, pero todos esos libros, amén de espacio, acumulan polvo, y hay que limpiarlos o, cuanto menos, hojearlos, periódicamente.
Así que yo sigo esperando con ilusión, looking forward to, como dicen los ingleses, al dispositivo que ponga fin al papel. Con la calidad de lectura suficiente, que no dañe los ojos ni estropee la experiencia de abrazar un cartoné arrellanado en el sofá, en el que se pueda escribir y marcar cada obra, con conexión a la red y almacenamiento externo, y con un precio popular. Es difícil, pero yo tengo fe en ello. Aún estoy en tercero, así que no creo que sea yo el que lo invente, pero tiempo al tiempo.
¡Saludos! Y, aprovechando que hoy es el día que es, feliz… bueno, da igual.
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Muy buena entrada, estoy totalmente de acuerdo contigo, la electrónica es el futuro (y el presente); y sin duda llegará el día en el que en un mismo aparato lleve mis libros, mis apuntes, mi música y mis películas. Pero le trae cuenta a la industria dejar de vender libros? Ten por seguro que en el momento que el libro en pdf sea accesible todo el mundo lo tendrá sin coste alguno, gracias al maravilloso p2p.
PD:Feliz año! xDD
Bueno, yo llevo soñando con ese aparato electrónico años. De hecho alguna vez he intentado leer libros a través de la psp con un programa especial para visualizar ebooks, pero me duró cinco páginas de “La Torre Oscura” ; si hacias la letra grande entonces tenias que estar moviendo el joystick hacia los lados, y si la hacias pequeña la letra entonces te dejabas la vista…
Pues eso, también espero que en un futuro saquen un gagdet tan accesible como los mp4 que salen de debajo de las piedras y que pueda visualizar toda una página de un libro.
soy tontísimo. Me he metido en esta entrada de tu blog para descargarme el pdf creator para pasar un par de historias a pdf y me acabo de acordar que eso lo hace el Open Office. Bfff.. ¡Bravo por mí!
Saludos (mi primer comentario del año, uoh, uoh).
Te escribo para mostrarte mi desagrado al creer k habías puesto algo sobre mí y luego resulta ser algo sobre mi PADRE realmente. Y te voy a decir más: todo eso está muy bien, pero mi padre no estaría nada de acuerdo contigo ya que para el los libros son bellos objetos de coleccionismo, a los cuales recurrir sin enchufar nada. Otra cosa, leer en pantallas CANSA UN HUEVO Y MEDIO. Asiesque a mí no me haría especial ilusion. Como biólogo te diré que eso de no talar árboles para hacer papel está muy bien, pero que la energía con la que el aparatito funciona contribuye al calentamiento global (las centrales de energía la sacan en su mayoría de quemar petróleo)
a) No es una pantalla normal, es una en la que leer no cansa.
b) El aparatito, precisamente por lo que comento en a), consume muy muy poca energía.
c) Cuando hagas algo digno de mención, como tener tantísimos libros como tu padre, entonces hablaré de ti. xD
Como bibliotecario te diría que estoy en contra de cacharrillos del tipo,y como cantero que tardará mucho en llegar a buen puerto,pues presionamos para ello…
Aunque estaría bien un cacharrillo de estos con pantalla de tinta y pseudopapel,de los que ya hay prototipos,pero con 16 millones de colores,donde pudiera ricamente leer los comics de hellblazer en cbr…