Dulce ironía
La otra noche iba andando con Gorzas por la calle, al encuentro de dos simpáticas señoritas, cuando, de repente, éste se paró en seco, miró hacia arriba y empezó a reírse. No pude menos que hacerle una foto:
Algunos llevan el destino escrito en la frente…




desde luego ke el nombre
viene muy muy bien..
Jajaja tremendo! Lo siento por los que tengan ese apellido pero mira que hay que tener mal gusto para poner ese nombre a un establecimiento….