Sí, es verdad. Vivo en la ciudad con las esculturas más feas de España. Y estoy aquí para demostrarlo. He ido poco a poco recopilando imágenes de dichos horrores tridimensionales, al pasar por su lado, con mi cámara de fotos. La calidad de algunas fotos es un poco mala, consecuencias de las circunstancias particulares en el momento de tomar cada una, pero sirven para apreciar el escaso gusto y la horripilancia del arte que decora nuestras calles. Faltan muchas, sí, pero poco a poco iremos recopilando un buen catálogo.
Vayan haciendo click en las imágenes y se irán ampliando.
Y empezamos con una que, quizá no sea tan horrible como otras, pero que, en cualquier caso, a la mayoría de los murcianos nos toca, hablando mal y pronto, los cojones: la sardina del río.

Fotos por El Ecolo. Todas las de la sardina aquí.
Y digo que nos toca los cojones porque fue la típica medida electoralista del gobierno, muy querido por todos, que en vez de preocuparse un poco por limpiar el río, que da asco, coloca un pescao en medio, como homenaje a la fiesta del Entierro de la Sardina, en la cual los ricos y pudientes de Murcia juegan a ser los reyes magos del pueblo llano.
Pero dejando a un lado las diatribas políticas, continuamos nuestro recorrido por los horrores escultóricos de la ciudad deteniéndonos en la Gran Vía. La carótida de Murcia, eje del comercio, y de un solo sentido al tráfico (¿?), nos deleita en su extremo, en medio de los dos Cortingleses, a modo de perro guardián, con La Dama de Murcia. Más conocida como La Gominola, el Casco de Darth Vader, la Goma de Borrar, o El horror ese:

No me digáis que no es preciosa…
Recuerdo que, cuando la inauguraron, el artista en cuestión declaró que quería que fuera una escultura viva, cercana, o algo así, que la gente la tocara y la sintiera. En fin…
Pero no se levanten porque esto aún no ha terminado. Si nos desviamos en dirección Avenida del Ciclista Mariano Rojas (Uno de los pocos sitios por donde se puede salir decentemente a altas horas de la mañana), nos encontraremos antes de llegar con una rotonda con OTRO pescado, en esta ocasión más feo todavía: La Sardina de Sala B (porque nadie sabe cómo se llama, y está cerca del bar ^_^)

Es que es fea de cojones, leches.
En cualquier caso, intentar huir no sirve de nada, porque si retrocedemos, acabaremos llegando a la Plaza Castilla, coronada por otra espléndida rotonda decorada con ¿cactus? ¿bacilos? ¿skerikia kolis? Juzguen ustedes mismos:

La calidad de la foto es lamentable, pero si quería acercarme más ponía en peligro mi vida… los coches en Murcia no respetan nada.
Despúes de ver eso a uno no le queda más opción que correr, y correr, y correr… pero no corras mucho, no vaya a ser que te pases, acabes llegando al Media Markt, y tengas que ver ESTO:

Como vemos, cada vez eso de representar cosas nos importa menos. Esto parece un puzzle topológico de esos de sacar dos clavos de la cuerda. O un enganche de un mueble de IKEA.
Sin embargo, cuando uno creía ya que se había librado, va andando tan tranquilamente por La Merced, el antiguo edificio de la Universidad, hoy hogar de 2 o 3 carreras, sale por detrás, y, en el jardín que hay enfrente, el de la Constitución, se encuentra un imán. O algo así:

Tenéis otra foto aquí.
Acostumbrado a ver horrores, a uno ya estas cosas no le afectan, pero el momento cumbre llega cuando se acerca y ve que esta escultura tiene plaquita:

O, como dicen en mi casa, hablar mucho sin decir ná. Porque mira que es difícil buscar un mensaje vacío y sin fuste, pero, eh, aquí lo conseguimos…
Así que después de esto a uno no le queda más remedio que irse de la ciudad, porque ya empieza a notar que su sentido de la estética y del gusto se va atrofiando. Pero, como vayas en coche, ten cuidado, porque no podrás abandonar Murcia sin estar a punto de estrellarte por ver más horrores escultóricos. Uno va por la Avenida Juan Carlos I tan tranquilo, paralelo a las vías del tranvía (del cual no voy a hablar porque si no, me arde la sangre y lo veo todo rojo), y de repente, ve esto:

Y piensa ¿qué cojones será eso? ¿La chimenea de una fábrica? ¿Una rampa de lanzamiento? ¿Godzilla? Pero entonces se acerca, pierde el control del vehículo, las ruedas chirrían, atropella a una anciana inocente, y quiere suicidarse porque acaba de ver la escultura en todo su esplendor:

Horrible. Perulla. Repugnante. Patética. Suerte que el español es rico en adjetivos, porque ante este horror de LEGO muchos idiomas se quedarían cortos. Awful. Según su creador, la escultura es una mantis religiosa (¿?¿?), y simboliza la unión entre el campo y la ciudad. Según yo, el cuñado de alguien tenía una remesa de vigas defectuosas y las montaron con un soplete una noche de borrachera. Y la colocaron junto al tranvía. Del cual no quiero hablar, repito. Ya llegará el momento.
Y hasta hoy, mi humilde objetivo no ha podido captar más vergüenzas escultóricas, pero eso es porque yo no voy a los centros comerciales, porque según tengo entendido, en las rotondas de entrada dan ganas de estrellarse también, para dejar de atormentar al mundo con las esculturas de encima. Si alguien ha ido y tiene fotos, agradeceré cualquier colaboración para aumentar este museo de los horrores.
Y también me falta el nudo ese que hay a la salida, antes de coger la autovía de Andalucía. Los murcianos saben de qué hablo.
Pero no podía cerrar este pseudo reportaje sin hacer una mención de honor a Alhama. Esta villa, no muy lejos de la capital, es hogar de El Pozo (grandes embutidos los suyos) y, como homenaje a su fundador, Antonio Fuertes, no ha mucho que se inauguró esta especie de Sputnik reentrado, chatarra espacial, o satélite de comunicaciones de los alienígenas de Independence Day, como prefieran: Viento y Luna.

El hotlinking está muy mal, pero mi servidor está peor…
El reportaje completo de la web de Alhama, aquí.
Y por hoy eso es todo. No están todas las que son, pero desde luego son todas las que están, y son feas de cojones. Así que, esperando que algún día el buen gusto vuelva a las calles de nuestra vieja ciudad, se despide este humilde reportero aficionado. Un par de fotos más y se me rompe la cámara. Así que si tenéis más fotos, recordad, toda colaboración es bienvenida.
Y para los que no seáis de Murcia, en este mapa de Google están geolocalizadas todas estas aberraciones.
¡Saludos!